Vaca Muerta y el “éxito” de la inversión

Por Hernán Letcher y Julia Strada

Introducción

Recientemente se dieron a conocer los planes del gobierno nacional para promover las inversiones en diversas ramas de la economía, a partir de “acuerdos” entre el estado, los sindicatos y las empresas. En efecto, en el diario La Nación en la nota titulada “Sector por sector: la estrategia de los acuerdos para ganar competitividad” del pasado 21 de mayo, se explicitan 4 sectores donde los mismos han mostrado avances: Vaca Muerta, construcción, automotriz y textiles y calzado. Para el caso energético, se menciona como un logro el compromiso de inversión de “10.000 millones de dólares” en Vaca Muerta, vinculado a “las actividades de extracción de los hidrocarburos no convencionales en los yacimientos de Río Negro, Neuquén y La Pampa”. A cambio, en materia de condiciones de trabajo “se espera una mejora en la productividad de los puestos, por cambios en las condiciones de desarrollo de tareas que se aceptaron incluir desde el sector sindical”, lo que claramente refiere a la modificación de convenio colectivo a la baja con mayores condiciones de flexibilidad (cabe remarcar que, párrafos más adelante, es la propia nota la que indica que “en el último año se perdieron 5.600 puestos”). No siendo suficiente, también “el Estado nacional acepta extender el Plan Gas, que garantiza un precio mínimo para los productores. La provincia de Neuquén se compromete a no aumentar los impuestos”. Si bien la llegada de inversiones se asocia – desde la verba oficial- a un retorno a las condiciones de mercado que el mundo exigía, lo cierto es que esas mismas “condiciones” se muestran en la propuesta del gobierno indisolublemente vinculadas a una serie de concesiones que tanto el sector público como los trabajadores deben ofrecer al capital económico concentrado. En este marco, resulta clave considerar los ejes centrales que explican la verdadera decisión de inversión en Vaca Muerta – estrictamente asociada al gas y no dirigida a la explotación petrolífera- y que, por ejemplo, permiten comprender los recientes anuncios de Tecpetrol (del Grupo Techint) de inversión de U$S 2.500 millones a 10 años en dichos yacimientos. Seguidamente, el presente trabajo pretende ahondar en el análisis de las inversiones realizadas en Vaca Muerta, mostrando que los recientes anuncios nunca hubiesen ocurrido sin la experiencia que viene realizando YPF a partir de su nacionalización en 2012, y que las causas del creciente interés por la explotación de shale1 gas se relacionan con la mejora de la productividad de los pozos y la reducción de tiempos de perforación, todas ellas experiencias desarrolladas en la etapa previa. Adicionalmente, el aumento del precio en boca de pozo para el gas ha significado una importante transferencia adicional a las empresas del sector. En este contexto, se pretende mostrar que la propuesta de flexibilización laboral –que reduce los costos de mano de obra- se transforma indefectiblemente en un “plus” para la renta de las firmas petroleras, ya previamente garantizada por los márgenes de explotación t avances tecnológicos de la compañía estatal, y el aumento del precio del gas.

Fuente: EPA

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