¿Quo vadis, Brasil?

Brasil llega al final de 2018 con un crecimiento del PIB todavía bajo
y con un significativo problema fiscal. En este entorno, el tipo de
cambio se encuentra en un nivel relativamente débil. En el lado
positivo, la inflación y los tipos de interés han alcanzado
niveles relativamente bajos y las cuentas externas están bajo control.
En términos estructurales, Brasil exhibe una serie de fortalezas, como la dimensión de su
mercado interno, la diversificación productiva y comercial, así como la abundancia de
recursos naturales.
Los desafíos son muchos, siendo el más urgente el desequilibrio fiscal, que requiere un
ajuste del sistema pensional. Entre los demás problemas a afrontar en los próximos años
están la elevada carga tributaria, una infraestructura deficiente, y la insuficiente apertura al
comercio internacional.
Se espera que el próximo gobierno proponga medidas para afrontar estos problemas, pero
hay dudas sobre su capacidad de implementar reformas dadas la fragmentación del
Congreso y la polarización política. Considerándolo todo, lo más probable es que la
economía crezca alrededor de 2% en los próximos años.

Fuente: BBVA

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