Precios de la energía: una política errática, costosa e ineficiente

Por Alejandro Einstoss

La política de precios de la energía, en particular el precio del petróleo y el del gas natural, se han transformado en los últimos años no solo en variables centrales de la política energética, sino también para la política macroeconómica, como consecuencia del extraordinario peso de los subsidios energéticos sobre las cuentas públicas. En un contexto internacional de energía “barata”, nuestro país mantiene una política de precios internos artificialmente altos tanto para el petróleo crudo como para el gas natural, como consecuencia de la aplicación de incentivos a la producción – Plan Gas y Barril Criollo –, mecanismos heredados de la administración anterior y que luego de 18 meses, la actual administración mantiene sin modificaciones.

Mediante de subsidios a la oferta el Programa Plan Gas garantiza a los productores locales un “precio sostén” a la producción incremental de USD 7,5 por millón de unidades térmicas (BTU) por sobre los USD 2,49 que remunera la producción de base. A partir de 2018, éste beneficio solo se aplicará a la producción de gas no convencional de la cuenca neuquina – Vaca Muerta – en un sendero de precios decrecientes hasta 2021. Desde su implementación en 2013, Plan Gas implicó transferencias corrientes del Tesoro Nacional por $72.500 millones, de los cuales $ 43.073 millones corresponden solo a 2016, lo que representó un crecimiento interanual del 262%. La tendencia se consolida para el primer trimestre de 2017, transformando al Plan Gas en el ítem con mayor peso de las transferencias energéticas corrientes – 53% -.

El principal objetivo del Plan Gas es reducir el volumen de importaciones de gas natural y por ende reducir el costo fiscal que ellas implican mediante dos vías: 1. incrementado la producción de gas y 2. estimulando la inversión en exploración y explotación. A cuatro años de su implementación, la producción de gas natural se ubica en niveles similares al año 2013, es decir estamos a foja cero, y si bien los años 2015 y 2016 muestran crecimientos interanuales del 3,5% y 4,9% respectivamente, una parte de dicho incremento se explica por el desarrollo del yacimiento convencional: Vega Pleyade en Tierra del Fuego que desde principios de 2016 aporta el 9% del consumo diario de gas.

En relación a las inversiones, las estadísticas del Ministerio de Energía y Minería nos dicen que a 2016 se redujeron tantos los pozos de exploración (-39%), como los de desarrollo (-9%), en relación a 2012 – año previo a la implementación del Plan Gas-. Desde 2013 las inversiones se han concentrado en la producción de recursos no convencionales, es así que para el periodo 2013-2016 las inversiones realizadas por todas las empresas productoras de hidrocarburos (petróleo + gas) no convencional representaron USD 11.190 millones, mientras que para el mismo periodo los subsidios por Plan Gas ascendieron a USD 6726 millones, es decir el 60% del monto invertido.

Fuente: IAE

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