Precariedad Laboral e Ingresos

INCIDENCIA DEL SECTOR INFORMAL DE LA ESTRUCTURA PRODUCTIVA. 2010-2016

Resumen ejecutivo

 Según los resultados de la Encuesta de la Deuda Social Argentina de la UCA, referidos al tercer trimestre de 2016, sólo el 41,4% de la población económica activa de 18 años y más logró acceder a un empleo pleno de derechos. Asimismo, el 18% de esta población de referencia se encontraba en una situación de subempleo inestable (realizando changas, trabajos temporarios o no remunerados, o siendo beneficiarios de programas de empleo con contraprestación), el 30,7% contaba con un empleo precario (desarrollando actividades con continuidad laboral, con niveles de ingresos superiores a los de subsistencia pero no participaban en el Sistema de Seguridad Social) y el 11,8% se encontraba abiertamente desempleado.

 Una importante proporción de los trabajadores ocupados posee un bajo nivel de instrucción formal, el 39,9% de los ocupados no completo sus estudios secundarios. El bajo nivel educativo se encuentra asociado en forma inversa con la calidad del empleo. En 2016 el 63,7% de los ocupados con subempleo inestable no contaban con el secundario completo, este porcentaje se reduce al 51,3% y al 21% si se considera a los trabajadores con empleo precario y con empleo pleno, respectivamente

 En los últimos años se incrementó levemente la proporción de ocupados en el sector microinformal (actividades laborales dominadas por la baja productividad, alta rotación de trabajadores y su no funcionalidad al mercado formal o más estructurado) alcanzando, en 2016, al 49,7% de los ocupados. En el mismo año, los ocupados en el sector público representaban un 13,5% del total (se incluye tanto a los trabajadores que cubren las necesidades operativas de funcionamiento del Estado como a los desocupados que contraprestan en las políticas contracíclicas de programas de empleo directo). Solamente un 36,8% de los ocupados realizaban actividades en el sector formal (actividades laborales de elevada productividad y altamente integradas económicamente a los procesos de modernización).

 Entre 2010 y 2016 aumento del 47,7% al 51,3% la proporción de los trabajadores que no participan del Sistema de Seguridad. A pesar de esta evolución, si se controla el resto de los efectos, los diversos escenarios macroeconómicos del período 2010-2016 no incidieron significativamente en la variación de la precariedad laboral. En 2016 al 33,3% de los asalariados el empleador no le realizó los aportes jubilatorios y el 71,4% de los cuentapropistas no realizaron los aportes jubilatorios. En comparación con los de la Ciudad de Buenos Aires, los trabajadores del Conurbano Bonaerense presentan el doble de probabilidad de encontrarse ocupados en actividades precarias y los del resto de las regiones un cincuenta por ciento más que los primeros. Esto expresa la desigualdad y heterogeneidad de la estructura productiva de nuestro país y los dispares niveles de desarrollo.

 La propensión a encontrarse en situación de precariedad laboral es marcadamente mayor en los trabajadores del sector microinformal, beneficiarios de programas de empleo con contraprestación y, en menor medida, en las mujeres, jóvenes, adultos mayores y residentes del Conurbano Bonaerense. Entre los trabajadores no asalariados se observa un núcleo duro de precariedad laboral compuesto por trabajadores que desarrollan actividades en el sector informal y que poseen el secundario incompleto.

 Entre 2010 y 2016 la media de ingresos reales horarios disminuyó un 10,1% ($ 97,8 a $ 87,9; en pesos del tercer trimestre de 2016). En el mismo período la evolución 3 del ingreso medio horario de los trabajadores asalariados y la de los no asalariados fue similar. En el caso de los primeros decreció un 10,8% ($ 99,2 a $ 88,5) y en el de los no asalariados un 9,1% ($ 96 a $ 87,2; siempre en pesos del tercer trimestre de 2016). El pertenecer al sector microinformal se asocia a una fuerte disminución del ingreso horario especialmente en los no asalariados: los ingresos de estos disminuyen 38,3% mientras que los de los asalariados un 15,8%, en comparación con los del sector formal. En comparación a este grupo el ingreso horario se incrementa un 8,1% al considerar a los trabajadores del sector público. En líneas generales, los bajos ingresos horarios se asocian a las zonas geográficas de menor desarrollo productivo (muy presentes en el resto urbano del país), a las actividades de los trabajadores del sector microinformal, a los trabajadores sin secundario completo y a los jóvenes.

 Ser mujer, ser joven, no residir en la Ciudad de Buenos Aires y no poseer el secundario completo aparece asociado a un menor ingreso horario, tanto en el caso de los asalariados como en el de los no asalariados. De la misma manera pertenecer al sector microinformal, cualquiera sea el nivel de instrucción, empeora aún más la remuneración horaria. La peor situación la experimentan los cuentapropistas informales. Por el contrario, los trabajadores del sector público con secundario completo son los que los que poseen los mayores ingresos horarios. En todos los casos la mayor educación mejora los ingresos pero sin superar los efectos adversos del sector de inserción y del desigual desarrollo de las economías regionales.

Fuente: UCA - ODSA

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