Política de competencia y convergencia de sectores Tecnologías de la información y financieras

El uso intensivo de Internet y otros conocimientos sobre tecnologías avanzadas son solo algunas de las
principales características de la llamada economía digital, también identificada por una producción más
inteligente y una tendencia a mejorar la comunicación entre las cadenas productivas. Sin embargo, la
búsqueda de la digitalización creciente de la economía y una coordinación adecuada entre todas las
unidades productivas, demandan un marco legal e institucional de competencia distinto y adaptable a la
realidad actual.
La revolución digital se centra más en el análisis de flujos rápidos de datos en tiempo real,
frecuentemente poco estructurados y la inundación de datos captados por cientos de “sensores” que operan
a través de distintas plataformas. Gran parte de estos datos son recogidos a través de sistemas de información
públicos como los de salud, de impuestos y de las redes de transporte entre otros. Los grandes datos (big
data) son importantes para los negocios, pero también para el diseño de las políticas públicas.
El negocio digital en la economía mundial muestra un enorme potencial y ha llegado para
quedarse. En 2016, la economía digital alcanzó el 15.5% del PIB mundial y se calcula que para el 2025
alcanzará 24.3% del PIB mundial. Según el BID (2018) cada dólar invertido en la economía digital agregó
US$ 20 al PIB, casi 7 veces más que las inversiones no digitales1
. En América Latina en 2012 el 46% de
los recursos asignados a las tecnologías de información y comunicación (TIC) fue dirigida a la
computación en la nube 36% por encima del promedio mundial (CEPAL, 2016) Se destacan México,
Argentina y Brasil entre los 24 países más preparados para la adopción y crecimiento de tecnología2
.
Los negocios digitales se han visto facilitados por el desarrollo de tecnologías como la de cadenas
de bloques o blockchain, una herramienta cuya principal característica es validar datos en tiempo real, sin
necesidad de la intervención humana. Su impacto va más allá de los negocios, algunos gobiernos ya la utilizan
y su uso generalizado va en aumento. Contribuye a reducir riesgos no comerciales o financieros y a facilitar
el monitoreo, la verificación, y la auditoría en los sectores privado y gubernamental. El uso generalizado
creciente de esta y otras tecnologías, hace necesario un análisis más acucioso de su impacto en el incremento
de los negocios y en los deltas de productividad que acompaña a los procesos donde son utilizadas.

Fuente: CEPAL

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