Pobreza en Argentina y una comparación con Latinoamérica, con Europa y con el mundo

El INDEC dio a conocer los datos de pobreza del segundo semestre del 2017. Lo que sigue es un análisis de los principales aspectos divulgados, además de una comparación con países de Latinoamérica, con europea y con el mundo.

La pobreza en Argentina cerró en 25,7% de la población, equivalente a 11,4 millones de habitantes. El dato implica que 1,9 millones de personas dejaron de ser pobre en 2017.

Más aún, tomando un mayor plazo y utilizando la actual metodología del INDEC, el dato de pobreza sería el más bajo desde el 2003, e incluso estaría por debajo de 1992 y 1998, según estimaciones de CEDLAS.

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Respecto de los niveles de indigencia, en el segundo semestre del 2017 fue del 4,8% de la población, lo que equivale a que 2,1 millones de personas viven en pobreza extrema en la Argentina.

El dato también implica que 500 mil personas salieron de la indigencia el último año, además que sería la tasa de indigencia más baja desde el 2003, siempre utilizando la actual metodología del INDEC, según CEDLAS.

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Comparación con Latinoamérica (Fuente: FMI)

Para medir la pobreza cada país considera el costo de una canasta de bienes y servicios básicos, y luego estima que porcentaje de la población dispone de los ingresos para acceder a ella. Pero esta canasta difiere en composición y costo en cada país, lo que no permite la simple comparación de los índices entre países.

A modo de ejemplo, la actual metodología del INDEC implica que para no ser pobre se tiene que disponer de ingresos para acceder al consumo de una canasta valorada en casi USD300 mensuales por adulto equivalente. Esta canasta es 1/3 más exigente que la utilizada con la vieja metodología del INDEC, antes de su manipulación.

Los países de la región actualmente tienen canastas de menor costo para medir la pobreza, incluso algunos países de la región usan canastas cercanas a los USD150 dólares mensuales.

El FMI recientemente publicó un informe donde utiliza la misma canasta de USD120 dólares mensuales por adulto equivalente (USD4 dólares diarios a ppp de 2005), de manera que permita la comparación entre países de la región, para el año 2015.

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El trabajo concluye que utilizando la misma canasta de USD120 mensuales, Uruguay es el país con menor pobreza de la región, seguido por Chile. Ambos países tienen una pobreza inferior al 10% de su población bajo esta metodología.

En tercer lugar se encuentra Argentina, con una pobreza levemente superior al 10% de su población. Le siguen Perú y Brasil con tasas de pobreza cercanas al 20%, y culmina la lista México y Colombia, con tasas de pobrezas superiores al 25%, siempre utilizando la misma metodología.

Es de destacar que Argentina ya no es el país con menor tasa de pobreza de Latinoamérica.

Comparación con Europa (Fuente: Eurostat)

La metodología para medir la pobreza en países desarrollados es diferente a la de países pobres. Se deja de usar como vara el costo de una canasta de alimentos y servicios básicos, dado que no es exigente y la tasa de pobreza daría cercana a cero.

En el caso de Europa, el piso de ingresos monetarios para no ser considerado pobre se define como el 60% de la mediana de la renta nacional del año anterior.
Esta metodología implica que en países con elevada renta per cápita, la exigencia monetaria para no ser considerado pobre, será sustancialmente más alta que el costo de una simple canasta básica.

En concreto, para no ser considerado pobre en países desarrollados de Europa, se necesita un piso de ingresos superior a los 700 euros mensuales por adulto equivalente.

A modo de ejemplo, en España el 22,1% de la población es considerada pobre por no disponer de ingresos superiores a 723 euros mensuales.

Para el caso de Alemania, el 16,7% de su población es pobre, dado que no disponen de ingresos superiores a 1.018 euros mensuales x adulto equivalente.

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Esta misma metodología en países no desarrollados como Grecia, igualmente exige un ingreso monetario de 440 euros mensuales para no ser considerado pobre, condición que no cumple el 21,4% de su población.

Por último, vale advertir que Argentina actualmente tiene una vara monetaria para medir la pobreza similar a países que salen del socialismo como Rumania o Serbia, entre otros. Los tres países tienen una exigencia monetaria que no supera los 300 euros mensuales para no ser considerado pobre, y los tres países tienen al 25% de su población que no llegan a dicho nivel de ingreso.

Por último, en el periodo de destrucción de las estadísticas públicas que vivió Argentina (2007-2015), se llegó a decir oficialmente que el país tenía un nivel de pobreza de sólo 4,7% de su población. Tras años de manipular los índices de inflación, el costo de la canasta para medir la pobreza se licuaba rápidamente y llegó a ser inferior a los 50 dólares mensuales en 2013. Esta canasta sería equivalente a USD 1,5 diario, monto que utiliza el Banco Mundial para medir la pobreza en las regiones más pobres del continente africano.

La tasa de pobreza en Argentina era oficialmente inferior a la de Alemania (4,7% vs 16,7%), con la sutil diferencia que Argentina tras más de un lustro de distorsionar las estadísticas públicas llegó a lo irrisorio de usar una canasta equivalente a 50 euros mensuales para medir la pobreza, mientras que Alemania exige un ingreso superior a los 1.000 euros mensuales para no ser considerado pobre.

Argentina tiene más pobres que en 1980 (Fuente: Banco Mundial).

Las últimas décadas Argentina vivió un tremendo estancamiento económico. Países que fueron devastados por dos guerras mundiales, en las últimas décadas se reconstruyeron y hoy disponen un ingreso per cápita, que de mínima duplica al de Argentina.

Pero incluso contra emergentes se observa el estancamiento. Tras la muerte de Mao en China (1976) y masivamente tras la caída del muro de Berlín (1989), los emergentes iniciaron el éxodo desde el socialismo, dejando las hambrunas atrás y comenzaron a sacar a gente de la pobreza de a millones por año, proceso que continúa hoy día.

En el mismo periodo que el mundo sacó no menos de 2.500 millones de habitantes de la pobreza extrema, en el mismo periodo que Alemania llegó a pobreza cero bajo cualquier parámetro latinoamericano, en ese mismo periodo Argentina fue uno de los pocos países que elevó su tasa de pobreza según estimaciones del Banco Mundial.

En números, utilizando una canasta de 5,5 dólares diarios (165 dólares mensuales), a PPP del 2011, Argentina pasó de una tasa de pobreza del 8,5% en 1980, a una del 12,4% en 2014. En ese mismo periodo el mundo bajó de una pobreza del 66,9% a una del 48,4%, y Alemania llegó a cero.

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Argentina decidió no subirse al tren de la globalización que el mundo retomó cuando culminó la segunda gran guerra. Prefirió continuar limitado al mercado interno, estrategia que rápidamente encontró un techo. Pero lejos de replantear objetivos ante la falta de resultados, prefirió tapar su estancamiento con el placebo de un creciente gasto público. El gasto público trajo el déficit fiscal, y como se financia emitiendo moneda, rápidamente llegó a escena una inflación crónica que ya lleva más de 70 años.

Mercado interno, estancamiento, déficit fiscal e inflación, Argentina está atrapada en esta lógica desde la posguerra. Su resultado fue no sólo perder una gran oportunidad las últimas décadas, sino aumentar su nivel de pobreza en un mundo que en igual periodo sólo sacó gente de esa condición.

Fuente: econometrica

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