La Unión Europea y América Latina y el Caribe Estrategias convergentes y sostenibles ante la coyuntura global

Durante la última década, el mundo ha sido testigo de una serie de cambios tectónicos en los ámbitos geopolítico,
económico y tecnológico que han marcado un punto de inflexión en el proceso de globalización e inserción
internacional de los países. A estos cambios estructurales se suman otros factores relacionados con nuevas demandas
globales vinculadas a los Objetivos de Desarrollo Sostenible y la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.
El lento crecimiento económico y el menor dinamismo del comercio mundial experimentados a partir de la crisis
de 2008-2009, junto con la acelerada revolución tecnológica impulsada por las plataformas digitales globales, la
mayor preocupación por el cambio climático, los efectos medioambientales y los flujos migratorios, son el telón de
fondo de un nuevo contexto mundial. En este escenario, China se ha posicionado como uno de los protagonistas.
Entre los recientes cambios en el contexto político global se destacan las modificaciones en la estrategia comercial
y tributaria de los Estados Unidos, que han tensionado las relaciones entre los principales bloques económicos.
Los Estados Unidos pasaron de un apoyo directo a la globalización sobre la base de negociaciones multilaterales a
una orientación más centrada en acciones bilaterales y con una preeminencia nacional (America First, “los Estados
Unidos ante todo”), abandonando, cuestionando o renegociando grandes alianzas como el Acuerdo de Asociación
Transpacífico (TPP) o el propio Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). Estos cambios en las
estrategias económicas y políticas tienen importantes repercusiones en varios países miembros de la Comunidad de
Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), y tensionan los modelos de especialización productiva vigentes,
los equilibrios de la balanza de pagos y los flujos de inversión, así como los flujos migratorios y de remesas.
Asimismo, la positiva dinámica económica que los países de América Latina y el Caribe han vivido en las últimas
décadas ha llevado a que varios de ellos se posicionen como economías de ingreso medio alto y comiencen a
experimentar nuevas demandas sociales, económicas e institucionales. Esto constituye un reto sin precedentes,
sobre todo a la luz de la reciente y futura clasificación de muchos de estos países.
Estos y otros factores abren un espacio para repensar la cooperación entre los países miembros de la CELAC y
la Unión Europea: una cooperación renovada y dinámica, con base en el multilateralismo, que vaya más allá de
la integración comercial, que potencie la visión y los valores compartidos entre ambas regiones, que impulse la
inversión y la conformación de una verdadera integración productiva, que propicie la transferencia tecnológica
y la innovación, que favorezca la inclusión de las micro, pequeñas y medianas empresas, y que, en definitiva,
permita avanzar en la consecución de un cambio estructural progresivo con mayores niveles de productividad,
con más y mejores puestos de trabajo, además de mayores salarios. Es decir, una cooperación que permita avanzar
hacia sociedades más modernas, productivas e inclusivas.
Prólogo
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Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)
El presente documento constituye un esfuerzo conjunto de la Comisión Económica para América Latina
y el Caribe (CEPAL), la Unión Europea y la Fundación Unión Europea-América Latina y el Caribe
(EU-LAC), que con una óptica comparada de la experiencia vivida por los países en ambas regiones, intenta
identificar espacios y líneas de cooperación birregional que permitan avanzar en este ámbito considerando el
nuevo contexto en el que muchas de las economías de América Latina se empiezan a configurar como de desarrollo
en transición.

Fuente: CEPAL

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