INFORME ECONÓMICO SEMANAL Nº 466 – 7 de Septiembre de 2018

Tras las renovadas tensiones cambiarias que llevaron la cotización del dólar a tocar
los $40, y en el marco de las negociaciones en marcha para reformular el acuerdo
con el FMI, el gobierno anunció a comienzos de esta semana una serie de medidas
de corte fiscal orientadas a acelerar la convergencia al equilibrio de las cuentas
públicas y despejar potenciales dudas respecto a su capacidad de hacer frente a los
vencimientos de deuda del próximo año. Esto se sumó a lo actuado por el BCRA, el
cual ya la semana previa había incrementado su tasa de referencia y los encajes
bancarios, al tiempo que esta semana modificó su estrategia de intervenciones en
el mercado de cambios, pasando de subastas diarias a ventas directas de divisas,
tendientes a contener fluctuaciones excesivas en el valor del dólar.
El aumento en la prima de riesgo país ya había motivado la semana previa al
gobierno a entablar negociaciones con el FMI para adelantar a 2019 los
desembolsos previstos para los años subsiguientes, buscando despejar posibles
dudas respecto a la disponibilidad de fondos para afrontar los futuros pagos de
deuda. En línea con esto, pero procurando además ahora reducir directamente sus
necesidades de financiamiento, el gobierno anunció este lunes que buscará
alcanzar ya en 2019 el equilibrio fiscal primario (originalmente previsto para 2020),
a través de la implementación transitoria de impuestos al comercio exterior. Según
los cálculos oficiales, esta decisión implicaría un ahorro equivalente a USD 6.000
millones en 2019 y otros USD 5.200 millones en 2020.
Bajo el primer programa firmado con el FMI, la reducción del déficit primario a
1,3% del PIB en 2019, desde el 2,7% originalmente pautado para este año
(actualmente previsto en 2,6%), se había centrado en medidas que buscaban
contener el gasto público, fundamentalmente a través de un ahorro en los gastos
de capital y en subsidios económicos, pero actuando también sobre los gastos
operativos. Para alcanzar ahora el equilibrio fiscal primario en 2019, es decir,
reducir el déficit primario en el equivalente a otro 1,3% del Producto, el gobierno
se focalizó en los ingresos, buscando apuntalar los recursos tributarios vía un
aumento transitorio en los derechos de exportación, una medida que a su vez
ayuda a moderar los impactos de la depreciación del peso sobre los precios.
De acuerdo a lo informado por el Ministerio de Hacienda, la mayor recaudación por
retenciones, que aportaría $280.000 millones en 2019, permitiría reducir el déficit
del año próximo en 1,1% del Producto, contribuyendo con el grueso de los recursos
necesarios para alcanzar la nueva meta fiscal. En concreto, se estableció una
alícuota de 12% para todos los bienes y servicios exportados, fijándose un tope de
$4 por dólar para los productos primarios, las manufacturas de bajo valor agregado
y los servicios, y otro de $3 por dólar para el resto de las exportaciones.
La convergencia al equilibrio fiscal en 2019 permitiría reducir las necesidades de
financiamiento y despejar las posibles dudas respecto del cumplimiento del
programa financiero, en caso de lograrse un adelantamiento parcial de los recursos
originalmente previstos en el acuerdo con el FMI para 2020-21. Según nuestros
cálculos, con déficit primario cero en 2019 y nuevas emisiones en el mercado local
en pesos por el equivalente a USD 2.500 (tal cual lo anunciado por Hacienda), el
programa financiero cerraría con un adelantamiento de algo más de la mitad de los
USD 18.000 millones originalmente comprometidos por el FMI para 2020-21, aun
considerando un escenario extremo de “roll over” nulo de los vencimientos de
deuda con tenedores del exterior y del 50% de los tenedores de títulos locales
(incluyendo Letes en pesos y dólares). Es decir, que incluso bajo condiciones de
excesivo estrés financiero y cierre de los mercados externos, la situación sería
manejable con un adelantamiento de parte de los fondos ya acordados con el
organismo multilateral (consistentes con un acercamiento en el tiempo de las
correcciones fiscales), previéndose que incluso pueda darse un escenario de
sobrefinanciamiento en caso de recuperarse el acceso a los mercados de crédito.
En lo que hace a la reacción de los mercados, el tipo de cambio se fue orientando a
la baja sobre el final de la semana, cerrando el viernes la cotización del dólar a nivel
mayorista en $37, luego de haber cotizado a $39,22 el martes, con una baja de
5,7%. Esto marcó un giro a mediados de la semana luego que el BCRA realizara su
primera intervención directa a precio fijo desde que asumiera la nueva conducción
de la entidad, acción que fue leída como un cambio de estrategia hacia una
intervención más activa de la autoridad monetaria.
Ello se dio, a su vez, a la par que se fueron dando avances concretos en las
negociaciones con el FMI para lograr un nuevo acuerdo tras el anuncio de déficit
cero, y señales de progresos en las negociaciones con los gobernadores para la
aprobación del Presupuesto, lo cual se vio reflejado en los precios de los bonos, con
una reducción del riesgo país de 50 puntos básicos desde el martes, y un alza de la
bolsa del 8% en el mismo lapso. Se trata de un primer y positivo paso para
descomprimir la tensión financiara vivida en las últimas semanas.

Fuente: Banco Ciudad

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