INFORME ECONÓMICO SEMANAL Nº 462 – 20 de Julio de 2018

Esta semana, se difundieron los números fiscales correspondientes al mes de junio
y al cierre del primer semestre, los cuales mostraron un nuevo sobrecumplimiento
de las metas oficiales trimestrales (el sexto consecutivo), consistente con la
estrategia de acelerar la convergencia al equilibrio de las cuentas públicas. En
paralelo, también se dio a conocer la evolución del nivel general de precios de
junio, observándose una aceleración de la inflación que reflejó, principalmente, los
efectos de la reciente suba del tipo de cambio. Más allá de ello, las perspectivas
para los próximos meses apuntan a una inflación en descenso, en un marco de
menor volatilidad cambiaria y unas políticas fiscal y monetaria tendientes a restar
presiones sobre los precios internos. En este sentido, a partir de los esfuerzos que
se han venido llevando a cabo para restringir las condiciones de liquidez en el
sistema financiero local, el Banco Central ha logrado llevar una mayor calma a la
plaza cambiaria, donde la cotización del dólar continuó ubicándose por tercera
semana por debajo de los picos de fines de junio.
En lo que hace al manejo de la política fiscal, el Ministerio de Hacienda y Finanzas
presentó esta semana los datos de la ejecución presupuestaria de junio, los cuales
mostraron una reducción del déficit primario de 0,7% en relación al mismo mes de
2017, variación equivalente a una contracción de 23% en términos reales (ajustada
por inflación). Esta dinámica se vio favorecida por ingresos totales (+36,5%) que
volvieron a mostrar un alza superior a la del gasto primario (+26,8%), con una
brecha que ascendió a 10 puntos porcentuales. Con un descenso interanual de 8%
en los pagos por intereses, el déficit financiero también se movió a la baja,
experimentando un retroceso de 3% en comparación con junio de 2017.
La mayor contención del gasto primario permitió alcanzar en junio una nueva
contracción de las erogaciones en términos reales, en esta oportunidad de 2,1%.
Las caídas nominales en diversas partidas (como las de gastos de capital,
transferencias a provincias, déficit operativo de las empresas públicas y gastos de
funcionamiento) ayudaron a compensar el crecimiento que presentaron los
subsidios económicos, reflejando el impacto de la suba del tipo de cambio y de la
cotización internacional del petróleo, tanto sobre los subsidios energéticos como al
transporte.
Con estos datos, el déficit acumulado en el primer semestre del año presentó un
descenso de 26,7% en términos interanuales, resultando equivalente a 0,9% del PIB
(frente a una meta trimestral de 1,1%). Este número equivale a algo menos de 1/3
del objetivo de déficit primario de 2,7% del Producto previsto para el corriente año,
lo cual representa otra muestra clara de los esfuerzos y avances concretos que se
vienen realizando para reducir el desequilibro de las cuentas públicas y garantizar
el cumplimiento de las pautas acordadas con el FMI.
A lo largo de la primera mitad del año, si bien los ingresos del fisco presentaron un
comportamiento favorable (+26,3%), el acento estuvo puesto en la contención del
gasto primario (+19,3%), que exhibió una contracción promedio de 5,6% en
términos reales. De esta manera, el gasto ajustado por inflación acumula un
descenso de 11,2% respecto a los picos históricos del primer semestre de 2015,
situándose en su nivel más bajo desde la primera mitad del año 2013. En lo que
hace a los componentes del gasto, los subsidios medidos en términos reales se
retrotraen, por caso, a niveles de 2007-2008 y los gastos de operación a valores de
2012, mientras que las prestaciones sociales alcanzaron un máximo histórico.
En lo que respecta a la dinámica de la inflación, más allá de la mayor estabilidad
que muestra actualmente el mercado de cambios, la volatilidad imperante en los
últimos meses se fue trasladando a los precios internos. Así, el nivel general de
precios minoristas presentó una variación de 3,7% en junio, con un aumento en el
componente subyacente de 4,1%, impulsado por el rubro alimentos (5,2%), al cual
se sumaron alzas en transporte (5,9%) y salud (4,3%), entre las más significativas. El
efecto de la suba del tipo de cambio también se vio reflejado en los precios
mayoristas, que experimentaron un aumento de 6,5% durante junio, con subas
pronunciadas tanto en productos primarios como manufacturados.
De cara a lo que resta del año, las variaciones del nivel general de precios podrían ir
mostrando una moderación, una vez que vayan cediendo los efectos de la reciente
inestabilidad cambiaria, combinados con una menor incidencia de los incrementos
de las tarifas respecto a lo verificado en la primera parte de 2018. Puntualmente,
para el tercer trimestre, el Banco Central prevé una desaceleración de la inflación a
valores cercanos al 2% mensual, acumulando una inflación de 6% en el trimestre,
en comparación con el 8,5% verificado entre abril y junio. Como se señaló, todo
esto se da en contexto en el que los esfuerzos en materia de contención del gasto
público, sumados a una reducción más prolongada de la volatilidad cambiaria y un
mantenimiento del sesgo contractivo de la política monetaria, deberían contribuir a
restar presiones inflacionarias en los meses venideros.

Fuente: Banco Ciudad

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