INFORME ECONÓMICO SEMANAL BANCO CIUDAD Nº 470 – 5 de Octubre de 2018

El Banco Central comenzó esta semana con la implementación del nuevo plan
monetario diagramado en el marco del acuerdo con el Fondo Monetario
Internacional, basado en un estricto control del crecimiento de la base monetaria y
la aplicación de bandas cambiarias, el cual está orientado a reforzar el anclaje de
las variables nominales de la economía y ayudar a reducir la inflación.
En lo que tiene que ver con el esquema de bandas móviles para el tipo de cambio,
los primeros pasos resultaron positivos, predominando a lo largo de la semana la
tendencia a la revalorización del peso. En efecto, tras los movimientos observados
en los últimos días de septiembre, cuando el precio del dólar llegó a situarse
levemente por arriba de los $41, esta última semana el tipo de cambio marcó un
claro recorrido descendente, cerrando el viernes en $37,8 a nivel mayorista, con
una baja acumulada de 8,4%. De esta forma, más allá de cierta volatilidad intrasemana
asociada a las tensiones externas derivadas de la suba en las tasas de
interés en los EE.UU., el valor del dólar experimentó a nivel local la baja semanal
más pronunciada desde que se iniciaran las turbulencias en los mercados, en mayo
de este año, situándose 14% por debajo del techo de la banda cambiaria ($44).
La contracara de estos movimientos fue un incremento en las tasas de interés,
consistente con la absorción de pesos llevada adelante por la autoridad monetaria.
En particular, la tasa correspondiente a las primeras licitaciones diarias de LELIQ
promedió un 71%, con máximos de 73%, que representan un incremento de 8
puntos porcentuales de las tasas de referencia respecto a los niveles previos a la
implementación del nuevo programa monetario.
Además de las altas tasas de interés en pesos, son varios los factores que ayudaron
a quitar presión en el plano cambiario, destacándose que el nuevo esquema si bien
incorpora bandas relativamente amplias para amortiguar eventuales shocks
externos, también marca un techo a la cotización que puede alcanzar el dólar,
otorgando previsibilidad y contribuyendo a anclar expectativas.
Resulta clave en este aspecto la credibilidad del BCRA en lo que hace a su
capacidad de defender el límite impuesto por el techo de la banda. En este sentido,
el anuncio de las ventas mediante subastas con un máximo de USD 150 millones
diarios, si bien a priori puede parecer insuficiente en relación a los picos de
intervención observados en los últimos meses, es importante destacar que su
recurrencia a lo largo de, por ejemplo, todo un mes implicaría una oferta de divisas
del orden de los USD 3.000 millones, equivalente a los dólares que vuelca al
mercado en sus mejores meses el complejo agroexportador. Al mismo tiempo, las
intervenciones reforzarían el sesgo contractivo de la política monetaria,
contribuyendo a restar presiones en la plaza cambiaria.
Por otro lado, la capacidad de intervención del Banco Central se verá reforzada por
la oferta de dólares del Tesoro, que deberá vender parte de los fondos recibidos
del FMI para hacer frente a sus necesidades de financiamiento en pesos. En lo que
resta de este año, el gobierno recibirá desembolsos por aproximadamente USD
13.400 millones del FMI y USD 1.513 millones de otros organismos multilaterales,
mientras que en 2019 contará con USD 22.800 millones del Fondo Monetario y
alrededor de USD 3.000 millones adicionales de otros entes multilaterales,
debiendo volcar cerca de la mitad de dichas divisas al mercado de cambios para
hacerse de los pesos necesarios para cubrir el déficit fiscal y otras necesidades de
financiamiento en moneda local.
Todo esto se enmarca, a su vez, en un contexto en el que el ajuste que registró la
cotización del dólar en los últimos meses llevó el tipo de cambio real a los niveles
más elevados desde 2008, es decir, de la última década. Y, de hecho, en el techo de
la banda el tipo de cambio real pasaría a situarse en valores cercanos a los del año
2003, con el agregado de que los términos de intercambio (precios de las
exportaciones relativos a los de las importaciones) hoy resultan 35% superiores a
los de aquel momento, dotando de mayor potencia a la nueva paridad cambiaria.
En línea con lo anterior, los efectos de la mejora del tipo de cambio real ya
comienzan a hacerse evidentes en los números del sector externo, alcanzando la
cuenta corriente del balance cambiario en agosto un déficit de USD 396 millones,
equivalente a menos de 1/3 del promedio mensual de 2017. Asimismo, con las
nuevas condiciones de mercado, también se observa una menor demanda de
dólares para atesoramiento, con promedios diarios cercanos a USD 75 millones.
En suma, el debut del nuevo esquema monetario y cambiario comenzó con un
fuerte incremento de los rendimientos en pesos y una menor presión sobre el
mercado de cambios. Si bien habrá que seguir monitoreando de cerca su
funcionamiento en las próximas semanas, se dieron los primeros pasos para
comenzar a anclar las variables nominales, de manera de avanzar en la estabilidad
y previsibilidad de precios que el país tanto necesita.

Fuente: Banco Ciudad

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