Informe Económico Semanal #434

De la mano de la recuperación del mercado inmobiliario y el resurgimiento del crédito hipotecario, que ahora se agregan al empuje de la obra pública, el sector de la construcción se sigue perfilando como uno de los principales motores detrás del avance de la actividad económica en el corriente año. Y ésto no sólo por su propio peso específico, sino también por su importancia como dinamizador de distintas ramas de la industria, otro sector que también ha comenzado a mostrar un crecimiento más firme.

Esta consolidación del ciclo expansivo, a su vez, viene ayudando a afianzar el optimismo en los mercados financieros post PASO, reflejado tanto en la dinámica cambiaria, como en los precios de acciones y bonos. En este sentido, el Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC) del INDEC arrojó en julio un alza récord de 20,3% interanual, en lo que fue su quinto mes consecutivo con una suba anual de dos dígitos, acumulando una mejora del 8,9% en los primeros 7 meses de 2017. Acompañando estos números, el empleo en el sector también muestra señales positivas, con un incremento del 9,9% interanual en junio (último dato disponible). De esta forma, desde mediados de 2016 se recuperaron cerca de 40.000 puestos de trabajo en el sector, superándose ya los niveles de ocupación de diciembre de 2015. Estos datos se encuentran en sintonía con el repunte que se viene observando en la actividad inmobiliaria, con un incremento de 41% interanual en la cantidad de actos de compra-venta ejecutados en la Ciudad de Buenos Aires durante junio, dinámica que viene siendo impulsada por una fuerte recuperación del crédito hipotecario. Este último se ha visto favorecido por la introducción de las financiaciones en UVAs, que ya representan cerca del 80% de las colocaciones de nuevos préstamos hipotecarios a las familias, llegando a crecer un 51% interanual en agosto, la variación más importante en casi dos décadas. De hecho, durante agosto se colocaron unos $5.400 millones en préstamos hipotecarios en UVAs, lo cual representa un incremento de $1.400 millones (+35%) respecto al pico de julio, mientras que las colocaciones totales de créditos hipotecarios ya cuadruplican las de un año atrás y sextuplican el promedio 2013-15.

En lo que hace a la industria, el indicador elaborado por el INDEC experimentó en julio una mejora de 5,9% interanual, su mayor suba del año. Entre los sectores más dinámicos se destacó el de los productores de minerales no metálicos, con alzas de 14,5% anual en la elaboración de cemento y 18,8% en otros materiales de construcción, observándose igualmente mejoras importantes en las industrias metálicas básicas (11,3%) y en la metalmecánica (15,8%), dos ramas que también se ven beneficiadas por la expansión de la construcción. En un marco en el que se multiplican las señales que apuntan a un avance más firme y difundido de la actividad económica, y habiéndose despejado ya la incertidumbre electoral que precedió a las PASO, la mejora en el sentimiento inversor se vio plasmada tanto en un retroceso en la cotización del dólar, como en subas marcadas en los precios de acciones y títulos públicos. En lo que hace a la evolución del tipo de cambio contra el dólar, luego de experimentar una suba de 6,5% en julio, éste mostró una caída de 2% durante agosto, cerrando el mes en $17,31 a nivel mayorista, ubicándose sensiblemente por debajo de los picos de $17,8 alcanzados previo a las elecciones primarias. A su vez, los precios de las acciones líderes acumulan un alza promedio de 13% respecto a sus niveles preelectorales, tocando en la última semana el índice Merval un nuevo récord histórico. Con un panorama similar, el índice EMBI+, que mide la prima de riesgo país, alcanzó un mínimo de 387 puntos básicos, su menor nivel desde 2007. De hecho, el diferencial respecto a la prima que pagan el promedio de las economías emergentes cayó a tan sólo 0,6 puntos porcentuales. En otro orden de cosas, el Banco Central ha seguido mostrándose activo en el mercado secundario de Lebacs, con subas en los rendimientos a los plazos más largos, algo que marca no sólo un endurecimiento de las condiciones monetarias a la luz de datos de inflación que aún se ubican por arriba de lo que el BCRA considera deseable, sino también su intención de descomprimir la agenda de futuros vencimientos de estos instrumentos. De hecho, la demanda por Lebacs con un vencimiento de mayor plazo concentró en las últimas jornadas entre el 40% y el 50% de los montos operados en el mercado secundario, tras representar el 3% en la última licitación primaria de letras de la autoridad monetaria, en la cual las Lebacs de más corto plazo (35 días) acapararon casi el 60% de la demanda de los inversores. Esta “normalización” de la curva de rendimientos de Lebacs (a mayor plazo, mayor tasa de interés) permitiría estirar los futuros vencimientos de estos instrumentos, otro elemento que ayudará a reducir un potencial factor de volatilidad cambiaria, al despejar el horizonte de posibles inyecciones de pesos por parte de la autoridad monetaria.
Construcción

Fuente: Banco Ciudad

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