INDUSTRIA TEXTIL La destrucción de puestos de trabajo en la industria textil en 2017 fue la mayor desde la crisis de inicio de siglo.

La aguda crisis cambiaria que subyace al contexto actual, no
deja exentos a los sectores de la economía real. La industria
local, viene sufriendo hace más de dos años y medio las
inconsistencias de un modelo cimentado sobre expectativas de
inversiones extranjeras productivas, que se siguen retrasando
 Son tres los principales factores que afectan el desempeño fabril
en su producción y rentabilidad: la avalancha de importaciones,
la caída en las ventas internas y la acuciante inflación de costos.
 En cuanto a la compra de bienes desde el exterior, se destaca la
propagación del importante aumento que se verificó el año
pasado, del orden del 20%. Lejos de moderarse por el aumento en
los productos finales importados o por la suba abrupta del tipo
de cambio, en los primeros cuatro meses del año las compras de
bienes en el exterior treparon un 21,3%.
 Además del desplazamiento de producción local por importada,
otro efecto tiene que ver con la languidez del mercado interno.
En una economía altamente dependiente del consumo interno,
la caída en el poder adquisitivo afectó fuertemente los niveles
de ventas. En especial, en aquellas industrias orientadas a la
elaboración de manufacturas finales.
 Por último, se destaca la aguda compresión de márgenes a la
que están expuestos los empresarios industriales. Con una
estructura de costos cada vez más asfixiante, producto de los
incrementos tarifarios, la rentabilidad del sector se sigue
reduciendo en un contexto donde, debido a la baja en las ventas,
los empresarios no tienen espacio para transferir a precios los
aumentos en sus costos de producción.
 En la presente infografía, analizamos la situación de una de las
industrias más representativas: la textil. Estudiamos su
coyuntura tanto en términos de producción, ventas y comercio
exterior, como en cuanto a la evolución de los puestos de trabajo.
 Algunos números marcan que, en los últimos dos años, la
producción en todos sus tipos se mostró sistemáticamente a la
baja. Por caso, la industria textil fue una de las pocas que
presenta un retroceso productivo tanto en 2016 (-4,3%), como en
2017 (-6,7%) y en los primeros meses del corriente año (-6,9%).
 Otro aspecto relevante es el relativo al comercio exterior. El
desempeño del sector en estos años no hace más que potenciar
el desbalance de dólares de nuestra economía. Ocurre que
mientas las exportaciones subieron un 3,5% en el último bienio,
las compras desde el exterior aumentaron 10,5% agregado.
 En los últimos meses, esta tendencia de desequilibrio externo
sectorial parece potenciarse. En los primeros cinco meses de
2018 las importaciones fueron 34,7% mayores a las de igual
período de 2015. Se destacan en particular los aumentos en
prendas terminadas (+166,8%) y en confecciones (+88,6%).
 En cuanto a la comercialización, la situación no se muestra más
auspiciosa. En el canal minorista, se registra una merma
acumulada de 23%, con bajas tanto en 2016, como en 2017 y 2018.
 Por esto, la capacidad instalada de la industria se encuentra en
los niveles más bajos desde la crisis de 2001. En los primeros 5
meses de 2018 alcanza el 60%, 13 puntos por debajo de 2015.
 Todo esto influye en que los márgenes empresarios sean cada
vez menores. Mientras el IPC general aumentó 63,2% en los
últimos dos años, los precios de venta de la industria textil
aumentaron 20 puntos porcentuales menos, en igual período.
 Con todo, la destrucción de puestos de trabajo en la industria
textil en 2017 fue la mayor desde la crisis de inicio de siglo.

Fuente: UNDAV

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