INDUSTRIA ALIMENTICIA Con caídas en la producción, ventas y consumo, la industria alimenticia destruyó más de 2.300 puestos de trabajo en los últimos dos años

nuevo año de caída en el poder adquisitivo de salarios e
ingresos. Después de la virtual paridad o leve alza de 2017, se
volverá a verificar un escenario de abrupta caída como en 2016.
 La magnitud está por verse: dependerá en gran medida de
cuánto esté dispuesto a ceder el Poder Ejecutivo en bajar
inflación por medio del enfriamiento de la economía. Si la
renegociación de paritarias no se difunde, muchos sectores de
actividad perderán hasta 10 puntos de poder de compra este año.
 Claro que el retroceso general de la actividad económica no
golpea de manera homogénea en todos los sectores. Industrias
y comercios “mercadointernistas” han sido los segmentos
productivos más afectados del cambio de régimen económico.
 En particular, muchos sectores “transables” se vieron afectados
por la doble vía. Por un lado, vieron reducidas sus ventas
internas como producto de la caída del consumo. Por otro,
debieron empezar a competir contra productos foráneos que en
años anteriores no ingresaban a nuestra economía.
 Uno de los casos más paradigmáticos es el de la industria
alimentaria. Tanto por ciertas características de inelasticidad
esperables en el comportamiento de la demanda, como por su
competitividad intrínseca, las expectativas no deberían ser
agoreras, aún en contextos de crisis macroeconómica.
 No obstante, en los últimos años la elaboración y ventas de
alimentos y bebidas mostró un desempeño magro en distintos
indicadores. Esto enciende señales de alarma no sólo
coyunturales, sino en términos de las posibles secuelas sobre el
desarrollo económico de nuestro país en un sentido amplio.
 En el presente documento, analizamos la situación actual de la
industria alimenticia. Tanto en términos de producción,
consumo y precios, como en cuanto a la generación de puestos
de trabajo, indagamos en los principales números de la
coyuntura y estudiamos las perspectivas para la industria.
 En números, el estimador industrial del Indec registra una caída
en más de la mitad de rubros alimenticios. Por caso, en el primer
semestre de 2018 se verificaron retrocesos en la producción de
lácteos (-16,1%), carnes blancas (-7,1%), bebidas (-2,2%) en
comparación a lo elaborado en igual período de 2015.
 Este desempeño determinó una caída media de 1,5% en la
producción de alimentos y bebidas, para tal período de análisis.
 Una señal elocuente del magro desempeño industrial está dada
por la abrupta disminución en la capacidad instalada fabril, que
en los primeros cinco meses del año se redujo en cuatro puntos
porcentuales respecto a 2015 y en catorce desde su máximo
histórico de hace una década.
 La caída en la producción no es aleatoria. Está influida por la
contracción del mercado local en un contexto de retroceso de
salarios reales. La devaluación cercana al 50% explica buena
parte de este fenómeno. Así, productos como la harina de trigo
(+87,7%), el pan francés (+35,9%), el arroz blanco (+34,2) y los
huevos (+50,2%) aumentaron en este primer semestre
significativamente por encima de la inflación del período.
 El mencionado efecto de consumo a la baja resulta paradójico
en los casos de algunos bienes de difícil sustitución. Medido en
términos reales, el consumo de lácteos se redujo en 22,9%,
frutas y verduras en 15,9%, carnes en 14,6% y panificados en 13,1%.
 Con todo, el sector de la industria alimenticia destruyó más de
2.300 puestos de trabajo en los últimos dos años.

Fuente: UNDAV

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