Impacto de las tecnologías disruptivas en Argentina. El caso de las telcos

En un contexto como el descrito, donde se observa un importante avance en todos los
indicadores de desarrollo TIC locales (no solo a nivel individual sino también en comparación a la
región o incluso al mundo desarrollado) y en donde, además, se busca encuadrar este crecimiento
dentro un conjunto nuevo de normas que favorezcan aún más ese desarrollo, se sientan las bases
para que las tecnologías disruptivas sigan cambiando mercados o creando nuevos. Dada esta nueva
coyuntura, las empresas deben ser flexibles y adaptarse continuamente al cambio que éstas
tecnologías proponen.
Asimismo, se espera que las políticas públicas, en conjunto a una nueva ley de
comunicaciones convergentes apoyada en los principios mencionados y que propenda a la
convergencia y al desarrollo de las telcos en tándem con la tecnología informática, profundicen la
inclusión y uso de las TIC, lo que llevará a un mayor crecimiento de éste y otros mercados y afectará,
casi en paralelo, a la conectividad (de las personas y los objetos), reduciendo así las brechas
analógica (aquella relacionada principalmente al acceso a una educación y a un trabajo de calidad)
y digital (la que corresponde a la infraestructura de redes y el acceso a dispositivos tecnológicos que
posibiliten la conectividad). De darse esta tendencia, los usuarios serán cada vez más expertos,
exigentes y productivos, haciendo de estas tecnologías un bien esencial tanto para la vida económica
como social, lo que fomentará la rápida adopción e inserción de las tecnologías disruptivas y la
inversión de las empresas en las mismas (principalmente, pero no exclusivamente, de las telcos). En
otras palabras, la curva de aprendizaje relacionada de manera inherente a éstas tecnologías se
acortará con cada ciclo disruptivo, transformando no solo la demanda de estos bienes y servicios
(que los incorporará casi de manera inmediata) sino su oferta (que vacilará menos en cuanto a los
fondos de inversión destinados a estos bienes, al reducirse el riesgo y mejorar los márgenes de
ganancia asociados a éstos), generándose un círculo virtuoso que propenderá a un desarrollo
exponencial de este mercado.
En cualquier caso, la irrupción debe aceptarse y, lejos de tomarla como una amenaza, debe
ser vista como una oportunidad, de tal forma que las empresas de telecomunicaciones muten
paulatinamente a compañías más sofisticadas y con modelos de negocios apoyados fuertemente en
las nuevas tecnologías. Para ello, las telcos deben definir cuál es la estrategia que desean seguir y
en qué tipo de empresa desean transformarse, conociendo de antemano que el modelo actual no
perdurará. ¿Se centran en el contenido? ¿Cambian el foco hacia los clientes corporativos? ¿Deciden
especializarse como simples operadores? Las preguntas a contestar son más que éstas, y las
decisiones deben pasar por el armado estratégico de una cartera de inversiones en tecnologías
disruptivas que, acorde a sus objetivos, las defina y permita ser más productivas y eficientes en
aquello a lo que finalmente decidan evolucionar.-

Fuente: KPMG

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