¿ES EXAGERADA LA SUBA DE TARIFAS? EL CASO DEL GAS

Para dar respuesta a la pregunta del título, se requeriría contar con información
estadística de la que Argentina carece. La falta de datos oficiales confiables
sobre la evolución de los precios en el período 2007-2015 torna muy difícil
realizar la tarea de comparar el precio del gas con el de otros bienes.
En lo que sigue se intenta hacer una aproximación al tema, con la información
disponible.
En el caso del gas residencial, la tarifa permaneció congelada a los niveles
previos a la megadevaluación de enero de 2002 hasta septiembre de 2008. En
ese lapso, la inflación acumulada fue del 179%, medida por el INDEC hasta
diciembre de 2006 y por CENDA, el instituto fundado por Axel Kicillof, para el
período restante. Esto significa que, si en enero de 2002, la tarifa tenía un valor
de 100 y el índice de precios era de 100, en septiembre de 2009, el precio del
gas seguía siendo de 100, mientras el resto de los precios ascendía en
promedio a 279.
El 1º de septiembre de 2009 tuvo lugar el primer ajuste de tarifas postconvertibilidad,
que osciló entre 10 y 30%, según el tipo de usuario y sólo para

la mitad de los hogares, aquellos considerados de clase alta y clase media. Un
nuevo incremento tuvo lugar el 1º de septiembre del año siguiente, pero sólo
para los usuarios que consumían más de 800 metros cúbicos anuales. A partir
de ahí, las tarifas permanecieron constantes hasta 2013.
La Dirección de Estadística de la Ciudad de Buenos Aires llevó a cabo un
estudio sobre la evolución del precio del gas entre enero de 2013 y marzo de
2016, para un hogar compuesto por una mujer y un varón, ambos de 35 años
de edad, activos, con dos hijos varones de 6 y 9 años de edad, y propietarios
de la vivienda. En enero de 2013, la factura de gas para ese tipo de hogar era
de $ 18,53 por mes; en marzo de 2016, había ascendido a $ 54,87, es decir un
incremento de 196,1%. En igual período, el Índice de Precios al Consumidor
para la Ciudad de Buenos Aires creció un 41,2%. Es decir que, en el período
de referencia, hubo una considerable recuperación real de la tarifa.
Con la información del INDEC hasta diciembre de 2006 y de fuentes privadas a
partir de esa fecha, se calculó la inflación acumulada en el período enero de
2002-diciembre de 2015: 1.385%. Esto proporciona la cota máxima del retraso
tarifario en dicho período. Es decir, si las tarifas no hubieran sido reajustadas
en todo ese período, su actualización hubiera requerido un incremento de
1.385%. Desde diciembre de 2015 -incluyendo el aumento vigente a partir de
abril del corriente año- la tarifa del gas residencial registra un incremento del
1.228%, apenas un 11,4% por debajo de la inflación acumulada hasta 2015.
Pero el problema es que el resto de los precios no permaneció constante, sino
que también aumentó en los últimos dos años, en parte por efecto de los
mismos ajustes tarifarios. Si la tarifa aumenta un 50% pero la inflación anual es
del 25%, el aumento real es de sólo el 25%. En total, la inflación acumulada
entre enero de 2002 y marzo de 2018 es de 2.514%, un 104,7% por encima de
los ajustes tarifarios practicados a partir de diciembre de 2015.
Ello lleva a dar una respuesta negativa a la pregunta inicial. En principio, los
niveles tarifarios actuales, en términos reales, estarían aún por debajo de los
vigentes en tiempos de la convertibilidad. Claro está que también sería
deseable saber cuáles son los costos actuales del proceso de generación,

transmisión, distribución y comercialización del gas, para compararlos con las
tarifas vigentes.
Por otra parte, mientras la tarifa del gas experimentó un aumento del 1.228%
desde diciembre de 2015, el salario promedio del sector registrado (en blanco)
sólo se incrementó un 71.3% en igual período, lo cual pone de relieve el
impacto de los ajustes tarifarios sobre el presupuesto familiar de un asalariado.

Fuente: CENE

Leer más Informes de:

Energía y Minería Precios Servicios