CORONAVIRUS: LOS EMPLEADOS PRIVADOS REGISTRADOS SERÁN MENOS QUE EN 2012

La Argentina ya venía atravesando una situación crítica antes de la crisis del coronavirus. La ociosidad de capacidad instalada, los bajos niveles de consumo, los problemas de competitividad, inestabilidad política y macroeconómica, oscilaciones bruscas en la política sectorial, y un estrangulamiento fiscal y financiero (alta presión impositiva y tasas de interés impagables) describen sintética y dramáticamente la crisis argentina antes del “apocalipsis” importado.

La expresión más clara y plausible de esa realidad lo constituyó el mercado de trabajo. Mientras que la población total aumentó un 7,7% entre los años 2012 y 2019, el empleo privado registrado estuvo prácticamente estático, no se generaron nuevos puestos de trabajo de forma significativa. ¿Qué pasó con el empleo en el sector público? Aumentó un 21,4%.

Sin soslayar la importancia del empleo público, más aún en momentos sociales complejos, queda en evidencia que el engrosamiento de la nómina salarial en el Estado viene compensando en los últimos años la incapacidad manifiesta de la economía argentina de crear puestos de trabajo genuinos en el sector privado.

Fuente: Invenómica con datos del Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad social y estimaciones propias.

Con el impacto del Covid-19, aun suponiendo cierto éxito relativo de las medidas compensatorias del Gobierno, la expectativa es que esta tendencia se exacerbe en el 2020. En un escenario de inicio de levantamiento de las restricciones laborales a mediados de abril, el empleo privado registrado caería por lo menos un 2% durante 2020 mientras que el del sector público crecería un 0,5%.

La prohibición de despidos, el financiamiento subsidiado, y otros mecanismos públicos de soporte, tienen un límite claro: el tiempo. El bolsillo del Estado tiene restricciones fuertes, como cualquier país del mundo en semejante crisis, pero mucho más en el caso local.

Alimentar la recuperación posterior al Coronavirus, implica necesariamente políticas concretas y firmes (casas más casas menos, del tipo que se están instrumentando o planteando) e introducir un sendero de relajación selectiva de las restricciones operativas acompañadas de políticas sanitarias, para determinados sectores, regiones y grupos sociales con menor riesgo, superada lo que por ahora parece ser una exitosa cuarentena en términos de contención de infectados. Mantener el país parado casi totalmente, y sin una expectativa cierta, generará una destrucción en el entramado empresarial y en las relaciones laborales irrecuperable en el mediano plazo, que no es mitigable indefinidamente con políticas de apoyo, y atentarán contra la rapidez en la recuperación posterior.

 

Fuente: Invenómica

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