El impacto del incremento de las exportaciones de carne bovina a China.

El objetivo del presente estudio es determinar el impacto que tiene el incremento en las
exportaciones de carne bovina en la economía argentina. El flamante acuerdo comercial
rubricado con China ofrece grandes posibilidades para el crecimiento del sector
ganadero en el país, vía exportaciones.
Tradicionalmente, la carne de origen bovino constituyó uno de los pilares
fundamentales de la dieta de los consumidores locales. Con uno de los consumos per
cápita más altos del mundo, la carne argentina se destaca al mismo tiempo por sus altos
estándares en términos de calidad.
En los últimos años, la producción vacuna sufrió un fuerte retroceso, posicionándose en
niveles inferiores a los presentados en la década de 1990. En 2017, fueron 12,6 millones
las cabezas destinadas a la faena.
Además, el consumo medio por habitante cayó en casi veinte kilos en los últimos treinta
años, al mismo tiempo que el saldo exportable se veía reducido. El consumo aparente
no tuvo fuertes modificaciones en dichas décadas, pero fue el aumento demográfico lo
que propició este cambio en la conducta alimentaria.
Pronunciando este proceso, creció fuertemente el consumo per cápita de las carnes aviar
y porcina, reemplazando las proteínas cárnicas que dejaron de consumirse por medio de
la de origen bovino, cuyo precio es más alto que el de las dos primeras.
Desde 2008, el sector ganadero se vio afectado por limitantes al comercio exterior que
minaron las expectativas del sector. La implementación de los Registros de Operación
de Exportación (ROE) establecía cupos para las exportaciones de productos
agropecuarios, entre ellos, la carne bovina.
El país perdió posicionamiento en el mercado mundial con sus competidores del
MERCOSUR. Las restricciones impuestas a la exportación de carne bovina
determinaron una caída en el volumen comercializado con el resto del mundo, siendo
superado por amplio margen por países de la región como Uruguay y Paraguay.
En el caso de estos dos países, lograron generar – en gran parte de este período –
exportaciones por el doble del volumen comercializado por Argentina, quitándole
protagonismo en el mercado mundial.
En este mismo sentido, las condiciones climáticas presentes los últimos años, alternando
sequías e inundaciones, contribuyeron negativamente a la caída en las existencias
bovinas en el país. Estas condiciones sumadas a la falta de reglas claras y previsibilidad
para los productores ganaderos condujeron a la merma del stock bovino en el país.

Fuente: UNSAM

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