El costo de mantener un vehículo aumentó hasta un 55% en el último año.

 La devaluación acelerada de las últimas semanas impacta sobre
el precio de todos los bienes y servicios de la economía.
 La vinculación entre el precio de la moneda y el de los demás
ítems, tiene una razón de ser económica, que en nuestro país se
potencia por causales culturales.
 Por un lado, una matriz productiva con alto grado de
dependencia de la importación de insumos, determina efectos
directos sobre los productos finales en contextos devaluatorios.
 Por otro lado, la espiralización del proceso inflacionario en los
últimos meses, determina efectos de segunda ronda dada la
carrera precios-costos, que cada vez avanza a mayor velocidad.
 Por último, tuvo efecto cierta “inflación contenida” sobre el
precio de unidades 0KM; en especial en aquellas concesionarias
que mantenían esquemas de promociones para evitar la merma
de ventas en la fase inicial de la “tormenta” gestada en 2018.
 Pero no solo el valor de las unidades se vio incidido por el
proceso inflacionario: todo el conjunto de rubros que hacen al
mantenimiento de los vehículos también siguen verificando
importantes correcciones de precios en los últimos meses.
 En contextos de fatigadas finanzas familiares, estos aumentos
no hacen más que carcomer los ingresos excedentes después
del consumo de productos y servicios de primera necesidad.
 Es relevante que, para muchas familias argentinas, el uso de un
vehículo no se vincula a un consumo suntuario ni improductivo,
sino de un instrumento indispensable para poder llevar adelante
las actividades del día a día, a falta de otros medios alternativos.
 En la presente infografía, estudiamos los costos de
mantenimiento de vehículos. A tales fines, actualizamos el
relevamiento que realizamos cada año, relativo a una canasta de
bienes y servicios derivados del uso de un automóvil. Por último,
indagamos en los resultados en relación al poder adquisitivo.
 Para estratificar el relevamiento, se seleccionaron tres tipos de
vehículo, característicos de distintos segmentos
socioeconómicos. Así, en 2018, el aumento anual promedio en el
costo de mantener un auto de gama baja fue de 55,8%, uno de
gama media, de 49,5%, mientras que para la gama alta del 47,9%.
 En el detalle, se tienen algunos aumentos muy considerables.
Por caso, el peaje en zonas urbanas llegó a aumentar hasta un
81,8%, mientras que el alza en el combustible fue del 78%
acumulado anual. Más en línea con la inflación, se tienen
aumentos en la VTV del 42,8% y en el estacionamiento del 33,3%.
 Estas subas promedio por encima de la inflación son el reflejo
de la caída de poder adquisitivo de los salarios. Por caso, la
cobertura de los salarios promedio respecto de la canasta
automotor se redujo hasta 29,8% en los últimos dos años.
 Por su parte, en una comparativa de acuerdo a ingresos
representativos de cada segmento, el decil n° 6 podía costear un
114% de la canasta automotor de segmento bajo con un salario
de 2016, mientras que en la actualidad le alcanza para un 87,6%.
 Este proceso encuentra su correlato en el precio de las unidades
0KM. En el último mes, producto de la devaluación, se
registraron aumentos de hasta 20% en vehículos de Volkswagen
y Chevrolet. Medido en función al indicador del Ministerio de
Industria, el aumento medio de precios supera el 33% en un año.
 En este escenario, la industria transita un contexto de merma en
las ventas, a partir de una caída del 19,8% en el último trimestre.
 Con todo, el costo de mantener un vehículo aumentó hasta un
55% en el último año.

Fuente: Undav

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