Deuda y Fuga de Capitales

Editorial

El 10 de diciembre del 2015 se inició una nueva etapa en la política financiera del país. Con el cambio de gobierno la deuda ha crecido con rapidez y ha llegado a niveles preocupantes teniendo en cuenta que tan solo pasaron algunos meses de administración neoliberal. La Alianza Cambiemos ha cambiado la lógica de financiamiento del anterior gobierno, tomando la mayor parte de la nueva deuda en moneda dura, moneda que el país no emite y dejando a la Argentina sujeta a las exigencias de los organismos internacionales de créditos que impondrán cada vez más condicionalidades a la hora de refinanciar los pagos. Por otro lado, la deuda no ha venido, como se prometía en la campaña electoral, a financiar grandes obras de infraestructura o a financiar un proceso de crecimiento con desarrollo económico: la nueva deuda se malgastó -principalmente- en la fuga de divisas estimulada por un tipo de cambio que se mantiene prácticamente anclado, y un contexto recesivo de la economía doméstica dentro del cual conviene más comprar dólares o poner un plazo fijo, que realizar alguna inversión productiva en el mercado local. Las consecuencias de un endeudamiento como el que está llevando a cabo Cambiemos pueden ser funestas para el futuro inmediato de nuestro país. Los intereses que se pagan de la deuda incurrida no sólo afectan al repago de la misma en el largo plazo, sino que en la actualidad crecen con rapidez los desembolsos que deben realizarse para solventar los vencimientos de corto plazo y se recortan, por otro lado, los gastos sociales destinados a mejorar la situación de los estratos más vulnerables de la población. En la medida en que los intereses sigan aumentando será necesaria la toma de deuda nueva para pagar los vencimientos de la deuda ya contraída. Consecuentemente, se deberán reasignar todas las partidas presupuestarias, bajando los gastos destinados a todas aquellas políticas que demandan los recursos del Estado. En este marco se entienden las recomendaciones del FMI para la Argentina sobre la necesidad de recortar los haberes y subir la edad jubilatoria. Pero al mismo tiempo se comprende que será inevitable, de seguir por el camino propuesto por el macrismo, congelar los gastos en salud, educación, ciencia y tecnología, infraestructura, entre otros. La presente edición de Valor Agregado toma como estructura principal la problemática del endeudamiento y sus consecuencias conexas. Este dossier se propone un repaso exhaustivo sobre los diferentes contextos, que decantaron en situaciones de dependencia crónica respecto de la afluencia de capitales internacionales. La dinámica perniciosa del proceso de financiamiento en el exterior tuvo, en los diferentes procesos históricos, secuelas acumulativas irreparables sobre las perspectivas de desarrollo económico de nuestro país, así como sobre la calidad de vida de nuestro pueblo, en las distintas tesituras de forzados ajustes para pagar la deuda. Dada esta columna vertebral, comenzamos el número 3 de esta revista abordando un artículo de la docente e investigadora de la UBA y UTN, Noemí Brenta. En el mismo, se plantea análisis agudo sobre el nuevo ciclo de deuda púbica encarado por la última administración de nuestro país. La autora, plantea un abordaje crítico sobre la proliferación de esquemas de “endeudamiento para infraestructura”, en el marco de la inserción de las economías en desarrollo a las cadenas globales de valor. Con un examen detallado y minucioso, el escrito de Brenta nos permite desgranar los bemoles de esta reconfiguración de los factores hegemónicos de poder global para contrarrestar las experiencias alternativas de desarrollo económico. Posteriormente, en el artículo de Martín Burgos y Rodrigo López, se presenta un sucinto repaso de la historia de la deuda argentina del siglo XIX y las primeras décadas del siglo XX. En este caso, los autores realizan un análisis integral de la dinámica financiera del país, evaluando en todo momento la relación entre la toma de deuda, la estructura económica argentina y la dependencia y sumisión con respecto a los intereses del imperio británico. Por su parte, el artículo que sigue, de Ariel Lieutier e Iñaki Álvarez, hace hincapié en el período de endeudamiento y fragilidad financiera que va desde los inicios de la dictadura cívico-militar hasta la eclosión de la crisis del 2001. En este caso, los autores describen el desenvolvimiento de la deuda externa en el marco del proceso de desindustrialización y valorización financiera que caracterizó a este lapso. Juan Fal, Mariano Arana y Alan Cibils, en el cuarto artículo de la revista, realizan un interesante análisis de la historia reciente de la deuda externa argentina. Además de repasar la situación previa a la crisis del 2001, los autores remarcan el notable cambio que se produjo desde el 2003 a partir de la reestructuración de la deuda, del pago al FMI, y el consecuente desendeudamiento logrado. Finalmente, se explayan brevemente sobre el nuevo viraje en la política financiera del país, con el desembarco del nuevo gobierno y el aumento del stock de deuda en dólares. Breno Nunes Chas y Noelia Torres estudian en su artículo la evolución de la deuda externa y de la inversión extranjera en un contexto de “economía cerrada” (período 1930-1975). Los autores estructuran su análisis en torno a tres apartados: en el primero describen el contexto económico en el cual se desarrolló la ISI (stop and go), en el segundo la relación entre la toma de deuda y la inversión extranjera, y en el tercer apartado revisan el rol del FMI y su relación con la Argentina. El último artículo, elaborado por Horacio Rovelli, repasa la historia de la deuda externa argentina, destacando cómo los períodos de gobierno populares tendieron a reducir la deuda externa y reorientar recursos hacia el mercado interno. Asimismo, los autores resaltan cómo, en distintos períodos de la historia, la deuda se conformó en un mecanismo de enriquecimiento de los sectores más concentrados de la economía nacional y produjo un empeoramiento de la situación de las mayorías. Sin más, esperamos que esta tercera edición sea de su agrado. Santiago Fraschina Director

Fuente: UNDAV

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