Cómo se perfila la cebada en la carrera de la fina 2018/19

Con reservas hídricas en vías de recuperación, los lápices se afinan para la nueva campaña invernal. La cebada se posiciona como una alternativa de diversificación del cultivo de trigo y hasta el ciclo pasado ocupó 1 millón de hectáreas a nivel nacional. Este año, si las reservas hídricas se recuperan, la balanza se inclina a incrementar la superficie total de cereales de invierno.

A la espera del agua
El mes de abril le da una vuelta de tuerca a la sequía. Las nubes respondieron con acumulados mayores a los 100 mm en la región pampeana. Si bien, aún falta humedad para comenzar la siembra, esto abre posibilidades de incluir un cultivo de invierno en la rotación, más aún en un contexto de precios favorables. La cebada es uno de ellos y, en materia de precios, su referencia es el trigo.
En nuestro país, las condiciones agroecológicas del sur de la provincia de Buenos Aires son las que permiten la expresión del potencial del cultivo de la cebada. Es por ello que la mayor parte del área sembrada se encuentra en esa zona. En el siguiente gráfico se destaca la participación de la provincia de Buenos Aires en el cultivo de cebada.
Según profesionales del agro de la zona de Tres Arroyos (Buenos Aires), las reservas hídricas son menores que otros años para esta misma época, pero en general, esta región presenta alta probabilidad de recargar el perfil del suelo en otoño e invierno. De hecho, las últimas lluvias se recostaron sobre el sudeste de Buenos Aires.
Repartiendo lotes de la fina
En cuanto a la intención de siembra, varias empresas agropecuarias de la zona de Tres Arroyos se ven atraídas por el precio de cebada forrajera con entrega en diciembre/enero (u$s 180/t). Esta variedad de cebada es menos exigente que el trigo en la calidad del suelo y además no presenta altos requerimientos de calidad en grano. En el caso de la cebada cervecera, el área de producción se concentra cerca de las malterías y la localización favorece el resultado ante el menor costo del flete. Según fuentes del sector productivo, hay planes de mantener la superficie sembrada de cebada cervecera respecto del ciclo previo y de incrementar el área de cebada forrajera y de trigo de calidad grado 2.
En la región centro, en cambio, la demanda de cebada apunta a la calidad cervecera para su transformación en malta. Las malterías no sólo requieren un volumen en forma continua para abastecer a los procesos industriales, sino también exigen ciertos estándares de calidad para que no se alteren las cualidades organolépticas del producto final.
Dentro de las exigencias de calidad de grano, el porcentaje de proteína es el más sensible. Se requiere un contenido de mínimo de 10% umbral por debajo del cual hay descuentos en el precio, mientras que por encima del mismo hay bonificaciones. Con valores proteicos menores a 9,5% el grano se lo considera cebada forrajera. Otros requerimientos de calidad son el poder germinativo (mínimo 98%), calibre (80%) y pureza varietal (95%).
Para que los productores dediquen sus esfuerzos en obtener un grano de calidad cervecera, las malterías ofrecen un plus de u$s 10/t sobre el forward de trigo de la nueva cosecha. El problema surge cuando no se llega a obtener la calidad exigida y se incurre en un castigo en el precio, hecho que afecta el entusiasmo de producir cebada. Por otro lado, la versatilidad de comercialización de este cereal es muy reducida en la zona central.
En cuanto al manejo agronómico, es un cultivo susceptible a enfermedades y exige tiempo operativo y dinero para el monitoreo a campo y las aplicaciones de fungicidas. Además, requiere una buena ingeniería de la fertilización de manera tal que aumente el contenido de proteína en grano. A modo de ejemplo, la últimas dos campañas presentaron buenos rendimientos que atentaron con el contenido proteico por el efecto dilución del nitrógeno en un número mayor de granos.
Dentro de las ventajas, la cebada desocupa el lote antes que el trigo y esto permite adelantar la siembra de soja de segunda. Sin embargo, en años con escasas reservas hídricas como el actual, es probable que esta ventaja desaparezca al tener que esperar la lluvia antes de sembrar soja.
Pese a esto, según fuentes de la demanda, el porcentaje de productores que se dedica a cultivar cebada cervecera está consolidado y prevén que se mantendría el área destinada a su producción en esta campaña.
Un repaso del mercado local 
En base a los datos oficiales, la producción de cebada 2017/18  llegó a 3,74 Mt, valor que permite proyectar una recuperación de los stocks finales de 0,19 Mt del ciclo previo a 0,48 Mt para la actual campaña comercial. A su vez, se prevé un menor uso total principalmente por una caída en las exportaciones.
Sin embargo, las compras de la exportación de cebada cervecera a la fecha totalizan 1 Mt, el volumen más alto de los últimos 6 años. Las DJVE de cebada total acumulan 1,97 Mt, primordialmente por la buena participación de la cebada forrajera que presenta 1,2 Mt declaradas. Por lo tanto, ante este escenario se puede inferir que la actividad exportadora sea mayor a la estimada preliminarmente y recorte el stock final proyectado.
Perspectivas 2018/19
En materia de márgenes de producción, el doble cultivo se presenta como una alternativa superadora a la soja de primera tanto en la región central como en el sur de Buenos Aires. Considerando el contexto actual de precios y si las reservas hídricas se recuperan, hay una alta probabilidad de que se incremente la superficie destinada a cereales de invierno.
En la región pampeana la participación de la cebada en la campaña fina está supeditada al acuerdo comercial con las malterías, que, a su vez, se ajusta a las necesidades de la industria. Hay que tener en cuenta que en la región central del país la cebada es un cultivo con un riesgo productivo y comercial que en ocasiones los productores no justifican asumir por u$s 10 de prima sobre el precio del trigo. Por lo tanto, se espera que el área de siembra se mantenga estable respecto al ciclo previo.
En cambio, en el sur de Buenos Aires, la cebada cervecera muestra una buena rentabilidad, además de la versatilidad comercial y mejor performance productiva respecto a la región central. Si bien se espera un incremento del área de cebada cervecera, el mayor protagonismo en las rotaciones lo ganará la cebada forrajera.
Fuente: BCR

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