Argentina: líder en consumo de gas en América Latina, pero muy floja aún en producción

La Argentina es el país de América Latina que cuenta con la mayor participación del gas natural en su matriz energética[1]. En la Argentina el gas natural explica más del 50% del consumo de energía primaria, casi el doble que el promedio de la región (26,4%). En Brasil y Chile, el gas natural apenas representa el 11% de su consumo.

La infraestructura de transporte y generación de energía está fundamentalmente apoyada en la capacidad de producción de gas natural.

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Fuente: INVENOMICA con datos de BP Statistical Review of World Energy 2017.

Sin embargo, la Argentina fue durante los últimos años incapaz de satisfacer su demanda interna de gas natural. La producción cayó sistemáticamente, compensando el exceso de demanda con gas importado a precios altos. Esta realidad no parece se podrá cambiar con firmeza durante el año 2017. La producción de gas del primer semestre de 2017 se ubica un 4% por encima de la verificada en 2015 pero casi un 1% por debajo del valor de 2016, y no se prevé un cambio drástico para lo que queda del año, considerando el carácter de media-larga maduración de las inversiones.

Un cambio sustantivo en la matriz de consumo no sucede de forma rápida, por lo que es clara la necesidad de fortalecer las inversiones en la exploración y producción gasífera. Argentina cuenta con los recursos naturales, el conocimiento tecnológico y el entramado empresario como para potenciar al sector y hacerlo crecer en la medida de sus necesidades nacionales. La Argentina posee la segunda reserva de shale gas a nivel mundial, tiene una larga tradición en el sector petrolero, y la mayoría de las grandes multinacionales tienen un pie en el país. Por otro lado, la curva de conocimiento tecnológico en el aprovechamiento de recursos no convencionales fue en buena medida transitada en otros países, fundamentalmente en los Estados Unidos, lo que permitiría mejorar la productividad por pozo vis a vis el gas convencional.

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Fuente: INVENOMICA con datos de BP Statistical Review of World Energy 2017 y Ministerio de Energía.

Para cambiar esta realidad y aprovechar los recursos no es suficiente con vigorizar el proceso inversor, que de alguna manera ya está ocurriendo con anuncios multimillonarios en Vaca Muerta. Tampoco alcanza con clarificar el panorama macroeconómico o establecer un sendero de precios del propicio y estable.

Las experiencias de otros emprendimientos de recursos hidrocarburíferos no convencionales, tales como los de Texas, demuestran la fuerza movilizadora de estos proyectos y la necesidad de consensuar políticas que potencien su desarrollo y eviten efectos no deseados. La articulación de acuerdos del sector público con las empresas, las organizaciones intermedias y los sindicatos, son centrales para promover las condiciones de infraestructura económica y social para darle sustento a este desarrollo. Son políticas públicas de carácter micro o meso económico, en la cuales la eficiente capacidad de gestión pública  juega un rol central.

Por otro lado,  no puede pasar desapercibido el impacto que un potente crecimiento del sector gasífero puede generar en otras economías regionales. El turismo y el ya golpeado sector frutícola son economías importantes en la provincia de Neuquén que necesitarán de apoyo para convivir con un sector grande y en crecimiento como el del gas.

[1] No se considera a países chicos orientados a la exportación de gas de América Central.

Fuente: INVENOMICA

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