Amazon y China rediseñan el perfil productivo de la Argentina

La Argentina ha estado demasiado desconectada del mundo a lo largo de la mayor
parte del último siglo, y éste es el principal factor explicativo de su involución relativa
a países comparables. Para peor, los intentos aperturistas que hubo no terminaron
bien, sea por fracasos propios del diseño (la “tablita” de Martinez de Hoz), o por
inconsistencias que sólo podían resolverse con políticas de estado que nunca llegaron
(la convertibilidad). Además, los intereses creados al calor de la economía cerrada
han exagerado los costos y “olvidado” los beneficios de intentar replicar experiencias
como las de Corea del Sur, Finlandia, Australia o Chile. La novedad de esta época es
que la fuerza de los cambios tecnológicos y la profundidad de la reconfiguración
productiva mundial que provocó la irrupción de China es de tal magnitud que se filtra
por todos los poros de la economía del país. Aunque la apertura todavía sea tímida y
ni siquiera se haya completado el acuerdo Mercosur-Unión Europea, hay “ruidos” de
la coyuntura local que sólo se explican por ese contexto, ya que los sectores
amenazados por la oferta asiática y/o por el cambio tecnológico ya no son capaces de
atraer capitales, algunos de ellos están en proceso de des-inversión, y sólo aparecen
nuevos emprendimientos en aquellas áreas que tienen viento a favor dentro de este
escenario.

Fuente: IERAL

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