Actividad Económica 2018: ¿Qué pasará en el segundo semestre? 6 de Agosto de 2018

En diciembre de 2017, el Relevamiento de Expectativas de Mercado del BCRA (REM)
mostraba el gran optimismo en las expectativas de crecimiento económico para 2018;
se esperaba un crecimiento de 3,2%, con el máximo esperado en 4,4% y el mínimo en
2,1%. Es decir, existía una idea generalizada de que 2018 sería un año de buen desempeño.
El primer trimestre de 2018 se comportó de acuerdo a las expectativas vigentes
en ese momento; las cifras del PBI para el trimestre mostraron un crecimiento del 3,6%
interanual, el quinto trimestre consecutivo con crecimiento. Siete meses después de
ese relevamiento, las expectativas –y las condiciones que las afectan- cambiaron. El
REM de julio espera para 2018 una contracción de -0,3%, con el máximo en 0,8% y el
mínimo en -1,7%.
¿Qué explica estos cambios? El primer impacto negativo que recibió la economía fue
la sequía, que provocó una caída del 32% en la producción de soja y de 14% en la de
maíz. El Estimador Mensual de Actividad Económica del INDEC (EMAE) acusó recibo de
la situación en abril: la actividad en el sector de agricultura, ganadería, caza y silvicultura
cayó más del 30%. Sin embargo, en ese mes, 12 de los 15 sectores de actividad
todavía crecían respecto a igual mes del año anterior, manteniendo el rumbo positivo
del comienzo de año. Pero la importancia del sector agro llevó a que en abril el EMAE
mostrara la primera caída interanual desde principios de 2017, -0,9%.
Un segundo golpe a la actividad económica surgió como consecuencia del cambio a
fines de abril en el contexto externo -exacerbado por los fuertes desequilibrios macroeconómicos
locales heredados de la gestión de gobierno anterior- que llevó la cotización
del dólar de poco más de $20 a alrededor de $28 en julio (40% de devaluación en
3 meses). Los efectos sobre la economía fueron múltiples, comenzando por la rápida y
fuerte respuesta de política monetaria que llevó la tasa de política al 40% anual en
busca de estabilizar los mercados financieros y arrastró hacia arriba todas las tasas de
interés de la economía. La volatilidad cambiaria se extendió hasta comienzos de julio y
generó alta incertidumbre en los agentes económicos, afectando las decisiones de consumo
e inversión e impactando en el nivel de precios.
Los datos de actividad económica del mes de mayo, la última información disponible,
ponen de manifiesto las dificultades económicas coyunturales por las que atraviesa la
economía argentina. El EMAE presentó en mayo una caída interanual de 5,8%, con 9
de los 15 sectores productivos en expansión y los 6 restantes en retracción. Los datos
evidencian el efecto negativo del agro, que se retrajo 35,2% respecto a mayo de 2017.
El crecimiento acumulado de los primeros 5 meses del año fue de 0,6%, fuertemente
afectado por la caída que tuvo el sector agropecuario por la sequía. En efecto, sin considerar
el mal desempeño del agro, la economía argentina se expandió 2,7% en el
periodo.

Fuente: IIE Bolsa de Comercio de Córdoba

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