SOFTWARE Y SERVICIOS INFORMÁTICOS: LOS FACTORES QUE RESTRINGEN EL CRECIMIENTO.

  • El dólar “informático” es de 57 pesos por dólar para ventas spot.
  • Sin embargo, en un escenario posible de mantenimiento del tipo de cambio oficial y consolidación de la brecha cambiaria, con las proyecciones de incrementos salariales, las empresas deben salir a cotizar su exportación de servicios con un dólar de 45 pesos para proyectos a seis meses.
  • La suspensión de los instrumentos de fomento para el sector empeora en cerca del 5% su ecuación económica.
  • A estas cuestiones se les suman limitaciones como el control de cambios (sensibles para un sector integrado globalmente), la indisponibilidad de financiamiento y un factor estructural, la insuficiente oferta de recursos humanos calificados.
  • El sector no requiere grandes inversiones de capital fijo y ofrece gran capacidad de respuesta a los incentivos de precio. Un movimiento potente en las condiciones de competitividad genera la relocalización rápida de los servicios en otra geografía.

El sector Software y Servicios Informáticos ha sido una de los motores de crecimiento de la economía argentina durante los últimos años, y viene experimentando un panorama prometedor, con una creciente cantidad de empresas, más empleados y mayor componente exportador. Si bien el desafío es dotar de aún más valor agregado a los desarrollos locales, pasando de vender horas hombres a servicios o productos integrales, el camino se está transitando y hay un ecosistema concreto de empresarios tecnológicos, materia prima básica junto con los recursos humanos para un despegue de mayor envergadura.

Una serie de factores está afectando de lleno al crecimiento e incluso al sostenimiento de la actividad del sector, fundamentalmente en términos de su competitividad con mercados externos.

La realidad cambiaria afecta la competitividad real externa del sector. Con salarios locales que en determinadas especialidades se ajustan a estándares internacionales, contar con tipos de cambios desdoblados y falta de certeza sobre su evolución futura es una desventaja enorme. Lejos del tipo de cambio solidario, “contado con liqui” o del “blue”, el dólar “informático” es el dólar vendedor divisa del Banco Nación menos el 5% de retenciones, es decir 57 pesos por dólar para venta de servicios spot.

Quizás el punto neurálgico del impacto cambiario sobre el sector es la falta de certidumbre. Es un escenario posible que el tipo de cambio oficial se mantenga constante durante los próximos meses. Dado que el sector comercializa horas de servicio por un tiempo determinado, si por caso se quisiera vender a un plazo de seis meses, podría contemplar el tipo de cambio actual con salarios que se ajustarán para el sector en más de un 20%. En términos concretos, para cotizar a seis meses se debería contemplar un tipo de cambio efectivo equivalente que rondaría los 45 pesos por dólar.

En un mercado de servicios informáticos globalizados, en los cuales se suministran servicios a plazo, la volatilidad cambiaria y la carrera contra los salarios locales, implican la imposibilidad de cotizar de forma coherente y competitiva para la exportación de servicios.

Por otro lado, la ventana de tiempo sin un mecanismo de fomento afecta la ecuación económica de las firmas, restándole competitividad en el contexto internacional. Que se reintroduzca la Ley de Software o la de Economía del Conocimiento con modificaciones, incluso con mejoras sustantivas, con mecanismos más eficientes (algo sin dudas deseable y necesario) y con retroactividad, no evitará que el sector sea vea afectado en el corto plazo.

Cualquier beneficio fiscal eventual futuro no será tenido en cuenta en la ecuación de costos al momento de intentar ganar mercados externos, y el impacto sobre la competitividad precio de los servicios informáticos argentinos es inmediato. A diferencia de otros sectores productivos, las empresas de software no necesitan de grandes inversiones de capital fijo y gozan de una gran capacidad de respuesta a los incentivos de precio. Un movimiento potente en las condiciones de competitividad no genera otra cosa que la relocalización en otra geografía de los servicios en un tiempo relativamente rápido.

La Ley del Software representaba una mejora en la competitividad de los servicios de cercana al 5% del precio de venta final. La subrepticia suspensión u eliminación de los beneficios genera un deterioro importante sobre los proyectos en proceso de cumplimiento, pero fundamentalmente afectan negativamente las decisiones de encarar nuevas inversiones en el corto plazo.

El aumento importante en los costos en pesos y eventualmente en dólares, en conjunto con la baja de la ley de fomento del sector, es particularmente dramático para empresas chicas y medianas que no tienen acceso al financiamiento a tasas razonables para afrontar necesidades de capital de trabajo.

Por otro lado, el sector tecnológico es hoy eminentemente global, con clientes, proveedores y socios diseminados por el mundo. En ese contexto, la existencia de un control de cambios limita la agilidad para enfrentar procesos de pagos complejos.

Fuente: Invenómica, con datos de la Secretaría de Políticas Universitarias y Ministerio de Producción y Trabajo.

 La cuestión de la creación de recursos humanos calificados en calidad y cantidad es el gran cuello de botella que tiene el sector, el más estructural y de largo plazo. Al tiempo que durante la última década la cantidad de empresas informáticas se engrosó en un tercio y los empleados declarados del sector se incrementaron un 50%, la cantidad de estudiantes de carreras universitarias ni se movió. En los últimos tres años esta tendencia se ha consolidado y profundizado. Esta realidad no se está pudiendo revertir aun con salarios que son en promedio casi un 50% superior al del sistema.

El sector impacta en la economía generando empleo formal y salarios por encima del promedio, y contribuye con exportaciones crecientes. Por otro lado, aporta indirectamente difundiendo innovación y posibilitando que todos los sectores productivos y la economía en general mejoren sus estándares de competitividad.

En un mercado mundial en el que el sector Software y Servicios informáticos se consolida en su proceso de expansión, de competencia y de “deslocalización”, con el factor costo de los recursos humanos como valor central en la ecuación económica, y en un contexto macroeconómico doméstico menos favorable que en años previos, se requiere del fortalecimiento de mecanismos de fomento y de la mejor asignación posible de los recursos en las empresas que los necesitan. El carácter estratégico del sector así lo requiere.