Vuelven las negociaciones: paritarias y expectativas

Como todos los comienzos de año, gran parte de la agenda económica se centra en las negociaciones
paritarias que determinarán los incrementos salariales y que deben ser acordados entre los sindicatos y
las empresas. Mientras que el objetivo de las organizaciones sindicales es el de conseguir los mayores
aumentos posibles, por parte del gobierno (principalmente de aquellos encargados de la política
económica) se procura coordinar las negociaciones y las expectativas hacia una nominalidad cada vez
mayor para garantizar la continuidad del proceso desinflacionario. Negoaciones muy desalineadas con las
metas del BCRA generarían un condicionante muy fuerte para lograr los objetivos y/o costos en materia de
actividad económica significativos.
En este marco, se comienzan a negociar los aumentos salariales del 2018. Pero antes de analizar las
negociaciones del corriente año, ¿qué ocurrió con los salarios a lo largo del año pasado? Las estadísticas
del INDEC, que relevan datos de todo tipo de trabajadores (registrados y no registrados, públicos y
privados) dan cuenta de que durante 2017 los salarios tuvieron un crecimiento mayor al del promedio de
los precios, subiendo así en términos reales y recortando gran parte de la caída sufrida en 2016. Entre
enero y diciembre del 2017, el promedio de salarios aumentó un 27,5%. Con una inflación del 24,8% el
resultado real es el de una recuperación del 2,1%. Al momento de observar la composición, se identifica
que los salarios que más crecieron fueron los de los trabajadores no registrados del sector privado
(31,5%), seguidos por los registrados del sector privado (27,3%) y, por último, los trabajadores del sector
público (25%) quienes tuvieron un aumento en línea con la inflación. Es decir que, independientemente de
la situación del trabajador, en promedio, no hubo pérdida de poder adquisitivo durante el año pasado e
incluso se registraron importantes aumentos.
Lamentablemente los datos del INDEC están disponibles desde hace muy poco tiempo (como
consecuencia de la intervención sufrida desde 2007), lo que no permite poner en perspectiva de mediano
plazo la dinámica salarial. Para ello, solo podemos acudir a los salarios de los trabajadores registrados del
sector privado que releva el Ministerio de Trabajo. En el siguiente gráfico se identifica que durante el año
pasado el nivel del salario real volvió al valor del año 2015, recuperando toda la pérdida de 2016. A su vez,
se observa claramente que este valor es el mismo del año 2013. Es decir que los salarios reales se
encuentran estancados desde hace al menos 4 años. Esto no representa un resultado sorpresivo, sino que
es consecuencia del propio estancamiento económico, del que la economía comenzó a salir recién a fines
del 2017. Si no hay mayor producción de riqueza no puede haber nunca mayores niveles salariales, y la
economía queda encerrada en un ciclo de caídas y recuperaciones pero con un saldo neto en el mediano
plazo igual a cero.

Fuente: INVECQ

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