Venezuela 2017

El PIB de la economía venezolana se redujo por cuarto año consecutivo en 2017, lo que supone una contracción acumulada del 31,9% respecto del PIB de 2013. De igual forma, 2017 sería el cuarto año con tasas de inflación de más de dos dígitos y el segundo con tasas superiores al 300%. El tipo de cambio oficial del bolívar respecto del dólar se depreció por cuarto año consecutivo a tasas de más de dos dígitos. Pese al incremento observado en los precios de la canasta petrolera venezolana, la gestión del fisco sigue demandando una cuantiosa inyección de base monetaria para financiarse, por lo que los agregados monetarios han crecido a tasas interanuales superiores al 400%. El mencionado aumento de los precios del crudo ha permitido que las exportaciones crecieran un 9,0%, lo que, junto con la caída de las importaciones (26,0%), originó un pequeño superávit en la cuenta corriente de la balanza de pagos, de acuerdo con estimaciones de la CEPAL. De mantenerse la restricción externa, para 2018 se espera una prolongación del escenario actual, con un nuevo descenso del PIB (5,5%), una inflación creciente, un elevado aumento de los agregados monetarios y una depreciación significativa de la moneda.
Si bien no se han publicado estadísticas actualizadas de las finanzas públicas venezolanas, la dinámica registrada por los ingresos petroleros y no petroleros da cuenta de una merma en la capacidad recaudadora del fisco1 . En este sentido, la notable caída de los precios del crudo que se venía registrando desde 2013 tuvo un impacto significativo en las finanzas públicas venezolanas. Los ingresos de Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA) se vieron  considerablemente afectados y cayeron un 60,6% entre 2014 y 2016, lo que redujo la contribución fiscal de PDVSA en esos años. En 2017, el aumento de los precios de la canasta venezolana (28,6%) relajó un poco la restricción presupuestaria que enfrenta PDVSA, pero el descenso de la producción registrado en 2016 y 2017 ha atenuado los
efectos favorables del alza del precio. El servicio de la deuda al que PDVSA ha hecho frente en 2017 (que, pese al canje efectuado a fines de 2016, significó pagos superiores a los 5.000 millones de dólares en 2017), así como las crecientes importaciones de crudo y derivados efectuadas por la industria (que en los últimos cinco años han promediado 2.600 millones de dólares), han comprometido la capacidad contributiva de la industria petrolera venezolana con el fisco.
Durante 2016, los ingresos fiscales no petroleros crecieron un 185,6% en términos nominales, de acuerdo con lo informado por el Servicio Nacional Integrado de Administración Aduanera y Tributaria (SENIAT), y el acumulado entre enero y octubre de 2017 muestra un incremento del 350,2%, si se compara con igual período en 2016. Los elevados niveles de inflación de la economía venezolana hacen que, corregidos por la variación de los precios, en lugar de incrementos, los aportes provenientes de la recaudación interna registren una contracción del 29,1% en 2016 y del 53% en 20172
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Fuente: CEPAL

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