Situación Argentina 1 º TRIMESTRE DE 2018 |

Resumen
Los resultados mejores de lo previsto para el gobierno en las elecciones parlamentarias de octubre 2017
despejaron dudas sobre la continuidad de los cambios de política económica post-2019, alentando el dinamismo
de la inversión en Argentina. El mayor capital político le permitió al gobierno anunciar rápidamente una serie de
reformas estructurales, muchas de las cuales ya fueron aprobadas por el Congreso. Al mismo tiempo, ha aumentado
el optimismo sobre la recuperación de la economía mundial y una revisión al alza cercana a 0,5 pp del crecimiento de
Brasil y de 1 pp a partir de 2019 en China implican una mejora relevante en la demanda externa. En este contexto y
teniendo en cuenta también que los datos más recientes confirman que la economía argentina continúa creciendo en
torno al 0,9% trimestral, estimamos ahora un aumento del PIB de 3,3% en 2018 y 2019, levemente mayor al
previsto anteriormente.
La inflación de 2017 cerró en 24,8% a/a, bien por encima de las expectativas iniciales por un impacto mayor al esperado de la corrección de precios regulados y una mayor inercia de la inflación subyacente. Ante esta realidad, y dada la falta de convergencia de las expectativas de los analistas a la meta de 10%(+/-2%) para 2018, el Poder Ejecutivo anunció que posterga un año (a 2020) el objetivo de alcanzar una inflación de 5%. La meta para 2018 será 15% y de 10% (antes 5% +/-1,5%) para 2019. La perspectiva de un relajamiento de la política monetaria post modificación de las metas, que el BCRA convalidó con la baja de 150 pb de la TPM en enero, provocó una revisión al alza de las expectativas de los analistas y una rápida depreciación del tipo de cambio. Teniendo en cuenta el impacto que podría tener el desanclaje de las expectativas sobre las negociaciones salariales y las señales de un BCRA más
“dovish”, modificamos nuestra previsión de aumento del IPC a 18,5% para 2018 y a 12,2% para 2019.
Estimamos que el BCRA continuará reduciendo muy gradualmente la tasa de política monetaria, especialmente
en el primer cuatrimestre de 2018, dado que los datos de inflación no darán lugar al optimismo, hasta alcanzar 21% a
fin de año. De todos modos, la TPM en términos reales se ubicará en torno a 8% a fin de 2018, aún fuertemente
positiva.
El acuerdo fiscal con las Provincias y la reforma tributaria aprobada en diciembre 2017 implican una fuerte redistribución
de ingresos tributarios, pero al tratarse de una reducción de impuestos muy gradual de 1,5% del PIB en 5 años, no
generará una merma importante de los ingresos públicos. La Ley de Responsabilidad Fiscal permitirá una reducción
gradual de impuestos distorsivos como Ingresos Brutos sin deteriorar las finanzas provinciales. El déficit fiscal primario de 2017 fue 3,9% del PIB, por debajo de la meta, lo que permitió adelantar gastos de 2018. Adicionando a esto la reducción de subsidios a la energía y transporte y el ahorro generado por el ajuste en la fórmula de cálculo previsional, es altamente probable que el sector público pueda cumplir con holgura la meta de déficit de 3,2% del 2018.
El mayor dinamismo de la demanda interna junto con la apreciación real del peso contribuyó en 2017 a una fuerte
aceleración de las importaciones sin que las exportaciones muestren aún señales claras de recuperación. Estimamos que con la economía creciendo cerca del 3% potencial, las importaciones seguirán aumentando a un ritmo sostenido, pero que las reformas para mejorar la competitividad y la recuperación del crecimiento de los socios comerciales resultarán en un mayor dinamismo de las exportaciones y una estabilización del déficit comercial en torno a 1,5% del PIB. Dado el lento ajuste fiscal y que las empresas continuarán financiando sus planes de expansión en el exterior, el déficit en cuenta corriente seguirá siendo elevado en los próximos años hasta 2020, promediando
un 5% del PIB. El financiamiento de este déficit continuará siendo abundante, manteniendo la oferta excedente de
dólares más allá de episodios puntuales de volatilidad, dando lugar a una depreciación del peso por debajo de la tasa
de inflación, a la vez que la política monetaria, aunque más relajada, hará que las tasas de interés se mantengan por
encima de la inflación esperada, reforzando el atractivo de las inversiones en pesos para no residentes.
Este esquema pone de relieve la vulnerabilidad de Argentina a un cambio de las condiciones internacionales por lo
cual es crucial que las reformas que lleva adelante el gobierno de Macri comiencen a rendir frutos en términos de
mejora de la productividad de modo que el financiamiento de la cuenta corriente se canalice mayoritariamente vía
inversión externa directa en lugar de a través de inversiones de cartera sujetas a “sudden stops”. Es probable que
existan importantes limitaciones políticas para avanzar más rápidamente con una agenda de reformas por el lado de
la oferta, pero el gobierno continúa orientado al objetivo de reinsertar a Argentina en el mundo para ampliar el tamaño del mercado y generar economías de escala

Infografía

Fuente: BBVA Research

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