Semáforo de la Industria Argentina de Confección de Indumentaria – Febrero 2018

La ropa hecha en Argentina, muy complicada

El consumo no despega, la producción local sigue cayendo, y las importaciones de prendas de vestir parecen no tener techo: crecieron un 22% tanto en volumen como en dólares entre diciembre de 2016 y diciembre de 2017. Esteimpacto importador es aún mayor si se toma el acumulado de ambos años. Todo ello en un contexto de costos que se disparan: en 2017 la tarifa de luz creció 174% y la nafta, 32,4%.

La nueva edición del Semáforo de la Indumentaria Argentina, elaborado por la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI), da cuenta del estancamiento que atraviesa la demanda de ropa. Los shoppings de CABA y el Conurbano, principal mercado para las prendas de vestir, mostraron una caída de 1% en noviembre de 2017 respecto del mismo mes de 2016, según el INDEC. En los supermercados de todo el país, por su parte, las compras de ropa y productos textiles se desaceleraron fuertemente al subir sólo 2,9% entre ambos noviembres (entre octubre 2016 y octubre 2017 habían crecido 7%). Y en los comercios minoristas relevados mensualmente por CAME, la facturación interanual creció sólo 1,2% en diciembre.

El pobre desempeño del consumo, se explica en el Semáforo de febrero, está principalmente asociado a la débil recuperación del poder adquisitivo de los salarios: sólo crecieron 0,4% entre diciembre de 2017 e igual mes del año anterior, según el Instituto Estadístico de los Trabajadores (IET). El fenómeno también obedece a la caída del consumo en cuotas, como destaca un reciente informe de la Cámara de Tarjetas de Crédito y Débito (ATACYC): en el rubro  Indumentaria y Calzado, las compras con tarjetas de crédito cayeron 2,7%durante 2017. Si bien este dato no forma parte de la serie habitual compendiada en el Semáforo, es también demostrativo de la caída del consumo en el sector.

El Semáforo de febreroademás dejó en evidencia que las importaciones subieron 21,6% en el mes de diciembre de 2017 comparado con el último mes de 2016. Por su parte, si se analiza el comportamiento de las cantidades importadas, el incremento entre ambos meses fue de 22%. Otro dato: el precio de la ropa importada entre ambos diciembres cayó 0,4%, según el INDEC.

Estos números de las importaciones mostrados en el Semáforo de febrero adquieren más densidad si se agrega el acumulado importado de los 12 meses de 2017 versus todo el año 2016: el aumento en dólares fue 26,7%, mientras que en términos de kilogramos (cantidades), las compras en el exterior subieron 50%. Respecto del precio promedio de la ropa importada, en el acumulado 2017 contra 2016, declinó 15,6%.

La mayor dinámica importadora estuvo asociada al abaratamiento de las prendas importadas desde China, principal origen de las importaciones argentinas de ropa. La causa de esto es la caída de 3,2% del tipo de cambio real con el gigante asiático en diciembre de 2017 respecto al mismo mes del año anterior, según el BCRA. A su vez, la apreciación cambiaria encareció las prendas argentinas en el exterior, lo que llevó a una caída de las exportaciones de ropa de 60,5% para diciembre de 2017, en función de los registros aduaneros del INDEC. Para el acumulado de los doce meses de 2017, las exportaciones argentinas de ropa disminuyeron 3,3% respecto a lo ocurrido durante 2016, según la misma fuente.

Los datos del Semáforo, entonces,resumen el duro presentede la confección de indumentaria nacional: hay caída del consumo más una fuerte suba deimportaciones. Esta combinación impactó negativamente en la producción del sector, que se redujo 1,1% interanual en el tercer trimestre de 2017, según el INDEC.

A su vez, la menor producción industrial afectó la cantidad de trabajadores registrados en la Seguridad Social en la industria de confección de prendas de vestir argentinas. Según el Ministerio de Trabajo, entre el segundo trimestre de 2017 y mismo período de 2016 se perdieron 3.925 puestos, cifra que equivale a una reducción de 8,1% en el plantel del personal manufacturero dedicado a confección de prendas de vestir.

A esto se suman los nuevos aumentos en las tarifas de los servicios públicos de fines del año pasado e inicios de 2018, que no sólo subieron los costos de producción para las fábricas de indumentaria sino que también complican el panorama futuro del consumo de ropa en la población. Así, la nafta súper sufrió un nuevo incremento en enero de 2018, que ubicó su precio 32,3% por encima del precio del mismo mes de 2017. Y algo similar ocurrió con las tarifas de la energía eléctrica: el aumento del pasado diciembre llevó el incremento anual a 174,4% respecto al mismo mes de 2016, según el Instituto de Estadísticas porteño.

En lo que hace a los costos financieros, a pesar de la decisión del Banco Central de reducir el rendimiento de las LEBAC, el sistema financiero elevó la tasa de interés para financiar a las pymes a 36,5%, subiendo así el costo del dinero para nuestras industrias.

En relación a la evaluación del consumo, el índice de confianza del consumidor elaborado por la Universidad Torcuato Di Tella sufrió una caída de 15,5% en diciembre de 2017 respecto a noviembre. Sin embargo, comparado contra diciembre de 2017, este índice mejoró 4,7%, y un 1,6% respecto del valor de enero de 2017.

Durante 2017, la caída del consumo llevó a un abaratamiento relativo de los precios de las prendas: sólo aumentaron 16,6%, varios escalones por debajo del 24,8% de la inflación general para la economía argentina, según el INDEC.

De cara al futuro, el consenso de las expectativas señala un crecimiento económico moderado para 2018 en el país, en torno a un 3% del PBI. Así, para el Relevamiento de Expectativas del Mercado del BCRA será de 3,2%, para el FMIla suba será 2,5%, mientras que el Presupuesto del Estado Nacionallo estima en 3,5%.

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Fuente: CIAI

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