Renovables: La respuesta está en el viento

Introducción

La prevalencia de los combustibles fósiles en la producción de electricidad está siendo cuestionada por la rápida expansión de las fuentes renovables como la eólica y solar.

En todo el mundo, la capacidad de energía eólica se ha quintuplicado desde 2007, alcanzando 487GW en 2016.1 Mientras tanto, el coste normalizado de referencia de la electricidad (LCOE, por sus siglas en inglés) del viento en tierra continúa disminuyendo y, a 67 dólares/MWh, es actualmente el tercero más bajo entre las energías renovables.2

Esta transformación es el resultado de las políticas públicas y del progreso tecnológico. Desde el punto de vista político, prácticamente todos los países en los que la energía eólica ha florecido han recibido apoyo gubernamental: subastas de capacidad, contratos a largo plazo, subvenciones, créditos fiscales, tarifas reguladas y normas de la cartera de renovables. Estas medidas han nivelado el campo de juego entre las energías renovables y los combustibles fósiles y siguen atrayendo la inversión privada.

Los gobiernos justifican la intervención como una forma de: reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y la contaminación, mejorar la seguridad energética, crear empleos e impulsar el crecimiento económico, lograr objetivos geoestratégicos y aumentar el prestigio en la comunidad mundial. En el frente tecnológico, los avances que permiten que las turbinas eólicas alcancen vientos más fuertes y más estables, unidos a unos sistemas de control más sofisticados, han aumentado significativamente la productividad.

La manufactura está dominada por unas pocas empresas pero altamente especializadas a nivel mundial que han sido capaces de hacer avances significativos. Por ejemplo, desde finales de los 90, la capacidad promedio de la placa de identificación ha aumentado casi en un 200%, la altura media del buje casi un 50% y el diámetro medio del rotor más del 100%. De hecho, los últimos modelos de turbinas offshore tienen una capacidad nominal de hasta 8.000 kW y rotores de hasta 155 metros de longitud. El crecimiento del área barrida por encima de la capacidad de la placa de identificación ha permitido disminuir la potencia específica y, con ello, incrementar los factores de capacidad, que superan ya un 40% para los proyectos existentes.

Desde 2009, los precios de las turbinas y el coste de la energía eólica han disminuido un 26% y 66%, respectivamente. 3 Para los mejores proyectos, que tienen LCOE tan bajos como 33 dólares/MWh (en Texas), esto significa que seguirán siendo competitivos durante los próximos 20 años, incluso en un contexto de bajada de los LCOE para los sistemas fotovoltaicos solares. Aunque la industria de la energía eólica todavía representa un pequeño porcentaje de la generación mundial de electricidad (4%), la mejora de la eficiencia de la turbina podría incrementar este porcentaje cifra hasta un 20% para 2040.

Esto requeriría 2000GW de incorporaciones brutas onshore y otras 200GW offshore, con inversiones combinadas del orden de 4 billones de dólares estadounidenses. Esto apoyará nuevas reducciones en los LCOE. El presente informe ofrece una visión general de los mercados de energía eólica en países clave, incluyendo once dentro de la huella de BBVA.

Fuente: BBVA Research

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