La producción petrolera no repunta y acumula caída del 37% en relación al PBI desde 2007.

La producción petrolera no encuentra su piso y en 2017 se contrajo en un 6,4% frente a 2016. Sin embargo, la evolución de la producción petrolera genera mayor preocupación cuando se la analiza en términos del tamaño de la economía nacional: en los últimos 10 años la producción de petróleo en relación al PBI cayó un 37%. Mientras que en 2007 se producían 60,9 metros cúbicos por millón de pesos de PBI, en 2017 ese valor se contrajo a 38,3. En la producción gasífera la caída nominal en m3 fue importante pero no tan pronunciada (-12,7%), aunque medida en relación del PBI alcanzó un ajuste del 25% entre 2007 y 2017.

Fuente: INVENOMICA, con datos del Instituto Argentino de la Energía y del Indec.

Se aprecian inversiones y un fuerte crecimiento en el segmento no convencional (shale y tight) que compensan por ahora solo parcialmente la caída persistente en la explotación convencional. Se verifica un cambio considerable en la fisonomía del sector pero que aún no redunda en un crecimiento agregado de la producción. La declinante cantidad de pozos terminados y las menguantes reservas comprobadas no ofrecen indicios de un cambio favorable concreto y contundente en el corto plazo.

La realidad de la producción de petróleo contrasta con la pujanza del mercado doméstico de consumo de combustibles líquidos. Mientras que entre 2007 y 2017 la producción de petróleo se achicó en un 26,7%, el consumo de combustibles líquidos (naftas y gasoil) se incrementó en un 22,2%, siempre medida en cantidades. Si bien se están implementando medidas que fomentan la eficiencia energética, el consumo energético tiene un crecimiento inercial natural y no puede pasar desapercibido. Por ejemplo, la flota automotriz, gran consumidora de combustibles líquidos, creció un 88% en los últimos 10 años.

 

Fuente: INVENOMICA, con datos del Instituto Argentino de la Energía y del Indec.

La compensación provino del comercio internacional. En los últimos 7 años la Argentina sufrió un déficit comercial externo en el terreno energético (incluyendo combustibles líquidos y gas) de casi 30 mil millones de dólares, un valor similar al tamaño del superávit los 7 años previos, generando una enorme brecha acumulada de 60 mil millones de dólares difícil de digerir para la economía argentina.

 

Fuente: INVENOMICA, con datos del Indec.

Modificar esta realidad y aprovechar los recursos requiere no solamente de vigorizar el proceso inversor, que ya está ocurriendo con anuncios y emprendimientos multimillonarios en Vaca Muerta fundamentalmente en el segmento del gas. Es necesario, aunque insuficiente, clarificar el panorama macroeconómico y establecer un sendero de precios del propicio y estable.

Las experiencias de otras cuencas de hidrocarburos no convencionales, tales como los de Texas, demuestran la capacidad movilizadora del sector y la necesidad de articular políticas que potencien su desarrollo. Los acuerdos del sector público con las empresas, las organizaciones intermedias y los sindicatos, son medulares para promover las condiciones para su desarrollo.

Fuente: INVENOMICA

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