Pobreza y Desigualdad por ingresos en la Argentina Urbana 2010-2017

En este informe el Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA presenta los resultados de la Encuesta de la Deuda Social Argentina “Nueva Etapa”, la cual fue aplicada durante el tercer trimestre de 2017, dando comienzo
a una nueva serie de relevamientos previstos hasta 2025. En comparación con la serie EDSA Bicentenario 2010-2016, esta nueva encuesta ofrece una actualización del marco muestral de acuerdo al Censo 2010 e introduce mejoras en el instrumento de captación de información.
Debido a esto, los datos referenciados al tercer trimestre de 2017 identificados como “Nueva EDSA 2017” no son comparables con los datos de la serie 2010-2016. Los nuevos resultados representan de mejor manera los cambios
experimentados entre 2001 y 2010 en los dominios geográficos de estudio de la EDSA. Asimismo, como resultado del nuevo diseño de la muestra (ver Notas Metodológicas) y de los cambios introducidos en el diseño conceptual del nuevo cuestionario, sus estimaciones son más realistas que las de la EDSA “Bicentenario 2010-2016”.
Sin embargo, con el fin de posibilitar la comparabilidad histórica, también se ofrecen resultados para el tercer trimestre de 2017 comparables con la serie 2010-2016. Para tal efecto, la EDSA Nueva Etapa 2017 aplicó una metodología de solapamiento, tanto de la muestra como de indicadores empleados en las encuestas EDSA anteriores (ver Notas Metodológicas).

RESUMEN DE RESULTADOS
 Los datos de la Encuesta de la Deuda Social Argentina – Serie Bicentenario que se
presentan en este informe corresponden a los relevamientos realizados entre 2010 y
2017. El trabajo de campo se desarrolló en los últimos trimestres de cada año entre los
años 2010 y 2015 y durante los terceros trimestres del 2016 y 2017. Con base en esta
información, el análisis punta a punta del período da cuenta de un comportamiento
relativamente amesetado en las tasas de indigencia, un aumento sistemático en las tasas
de pobreza desde 2011 hasta 2015, así como un incremento en ambos indicadores entre
2015 y 2016 (Cuadro 1). Este último aumento habría ocurrido principalmente durante
el shock económico del primer semestre del año. Luego, durante el último año (2016-
2017) se evidencia un descenso de la tasa de pobreza, aunque no ocurre lo mismo con
el nivel de indigencia. En este sentido, las tasas de pobreza extrema revelan cierta
continuidad a lo largo del período dando cuenta de mayores dificultades de mejora en
el extremo más bajo de la estructura social.
 Un examen más detallado da cuenta de que una caída en las tasas de indigencia, tanto a
nivel de hogares como de población, entre 2010 y 2013. Esto debido al protagonismo
que asumieron las políticas de transferencia de ingresos hacia los sectores más
vulnerables, incluso, a pesar de la alta inflación registrada durante el período. Entre
2014 y 2015, la indigencia exhibió una evolución levemente descendente, para luego
volver a crecer en 2016, sin registrar una evolución favorable en el último año. La
información obtenida revela así tasas de indigencia en 2017 (serie EDSA-Bicentenario)
relativamente similares a las que se registraban en 2010. Adicionalmente, en base a la
serie EDSA-Nueva Etapa (2017-2025), los hogares bajo situación de indigencia
ascienden a 4,3% y las personas en esta situación alcanzan a un 5,9%. (Cuadro 1).
 Por su parte, las tasas de pobreza habrían experimentado una importante reducción
entre 2010 y 2011, en el marco de un proceso de reactivación económica y mejoras en
las políticas laborales y sociales. Luego, estas tasas evidenciaron una tendencia
ascendente entre 2012 y 2016. El impacto inflacionario de la devaluación, sumado a los
efectos recesivos de las medidas de ajustes adoptadas, elevaron significativamente las
tasas de pobreza en 2016. En el último período 2016-2017, las tasas de pobreza
retomaron su tendencia descendente. Sin embargo, de manera similar a lo que ocurre en
términos de indigencia, los valores de estos indicadores son relativamente similares a
los evidenciados en el año 2010. Por su parte, el porcentaje de hogares y personas bajo
la línea de pobreza asciende a 23% y 31,4% respectivamente tomando como fuente de
información la serie EDSA-Nueva Etapa (2017-2025) (Cuadro 1).
 Tal como se ha señalado en informes anteriores, las tasas de indigencia y pobreza
revelan una tendencia desfavorable entre el 4° trimestre 2015 y 3° trimestre 2016
(Cuadro 1). En 2016, el impacto de la devaluación, las medidas anti-inflacionarias, el
contexto internacional adverso y el rezago de la inversión privada y pública habrían
generado un escenario crítico, aún más recesivo y adverso en materia de empleo y poder
adquisitivo para amplios sectores sociales. Si bien este shock habría sido mucho más
fuerte durante el primer semestre del año, la situación no se habría revertido durante la
segunda parte del año. En la última fase 2016-2017, la desaceleración del fuerte proceso
inflacionario que había tenido lugar a inicios del 2016 y la política de ingresos en
materia laboral y previsional, así como la lenta reactivación de la demanda de empleo
en algunos sectores -especialmente en la construcción-, habrían tenido un impacto
positivo en términos de disminución de la pobreza en el último año, aunque no así de la
pobreza extrema.

(sigue)

Fuente: ODSA - UCA

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