Mayor crecimiento esperado del PIB: Sólido impulso, estímulo fiscal a corto plazo y mejora del rendimiento global

El PIB de Estados Unidos crecerá un 2,6% en 2018, frente al 2,5% en 2019

A principios de 2017 había un alto grado de incertidumbre sobre cómo la economía se recuperaría del tímido crecimiento registrado en 2016 dadas las incógnitas asociadas con la administración entrante. El bienestar corporativo también estaba en duda debido a que las ganancias en las empresas estadounidenses, tras el ajuste de inventario y después de impuestos, se situaron 127.000 millones de dólares por debajo de su pico a mediados de 2014. Además, los riesgos a la baja a nivel mundial se mantuvieron elevados en vista de las elecciones de alto riesgo previstas en Europa y la inestabilidad política al alza en los mercados emergentes.
A pesar de esto, esperábamos que el crecimiento volviera a cotas superiores a la tasa de crecimiento potencial de EE. UU., a medida que fueran mejorando las condiciones del mercado laboral, fuera aumentando la confianza y las perspectivas de inversión se inclinaran al alza.
Por lo que respecta a nuestra perspectiva para el cuarto trimestre, esperamos que el crecimiento se acerque más a su potencial de más largo plazo a pesar de un entorno de riesgo equilibrado. Ahora esperamos un crecimiento del 2,2% en el cuarto trimestre, una cifra que está ligeramente por debajo de las estimaciones empíricas preliminares (NY Fed Nowcast: 3,2% t/t SAAR, ATL Fed Nowcast: 3,2% t/t SAAR). Esta desaceleración es coherente con la desaceleración de la inversión en inventarios, unas condiciones de inversión menos propicias debido a las expectativas de futuras rebajas tributarias (2018), un crecimiento de las exportaciones más débil y una recuperación de las importaciones, así como unas condiciones de consumo menos auspiciosas, conforme se desvanezca el impulso a corto plazo derivado de los esfuerzos de reconstrucción tras los huracanes Harvey e Irma.

Sin embargo, después de que las estimaciones para el crecimiento del PIB superaran las expectativas en el segundo y tercer trimestres, estamos revisando nuestra previsión para el año hasta el 2,2% en 2017, desde el 2,1%. La modesta revisión al alza no indica una desviación importante de nuestro escenario de referencia consistente en el reequilibrio gradual entre el consumo e inversión. Por el contrario, esta revisión refleja una mayor resiliencia a nivel del consumidor y una inversión fija comercial más sólida de lo esperado y la acumulación de inventarios.
Aunque las altas expectativas de los consumidores y de las empresas explican parte del crecimiento más sólido de lo esperado, hay explicaciones fundamentales que subyacen a la fortaleza de la economía de los EE. UU. en 2017. Las subidas del precio del petróleo y una depreciación del dólar se tradujeron en una recuperación histórica de la inversión en equipos de minería, y el repunte de la manufactura y la inversión en equipos y software. El crecimiento mundial también se mantuvo optimista, ya que las preocupaciones en torno a la inestabilidad geopolítica, el auge de los movimientos populistas y nacionalistas y el aislacionismo se han moderado, lo que se ha traducido en el refuerzo de los flujos del comercio mundial y una sorpresa al alza del crecimiento mundial. De hecho, las exportaciones netas han contribuido positivamente al crecimiento de EE. UU. durante tres trimestres consecutivos, por primera vez desde 2012-2013.
Además, el consumo superó las expectativas a pesar de las dificultades cíclicas relacionadas con el largo ciclo de expansión, la desaceleración de las ganancias laborales y las condiciones crediticias más restrictivas. Asimismo, el gasto público ha contribuido de manera más positiva al crecimiento general después de que el Congreso acordara aumentar los topes del gasto discrecional para el año fiscal en 118.000 millones de dólares o el 0,6% del PIB. Alrededor del 70% del aumento se destinó a gastos de defensa y el 10% a medidas de recuperación de desastres naturales.

Fuente: BBVA Research

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