La inflación repuntó, pero no es seguro que provoque nuevos cambios de política económica

Los últimos meses muestran una significativa aceleración de los índices. En el caso de los precios mayoristas la variación pasó de 18% anual en el cuarto trimestre de 2017 a 24% en el primer bimestre. Por su parte, la tasa de inflación anualizada en precios al consumidor subió de 22% a 28%. La influencia de la devaluación del peso sobre el comportamiento de los precios mayoristas es directa. También ocurre sobre el IPC, a través de alimentos y bebidas, a lo que se suma el impacto de la suba de tarifas, concentrada en esta época del año. Hubo también un deterioro en las expectativas de inflación, especialmente a partir de la modificación de las metas, mientras que la tasa real de interés se ubica ahora levemente por encima del 4% anual, a diferencia del nivel superior al 7% registrado en el segundo semestre de 2017. El escenario puede cambiar de aquí a fin de año, dado que habrá menor presión del lado de los precios regulados, hay mayor activismo del lado de la autoridad monetaria en controlar la cotización del dólar, al tiempo que se achica la emisión de pesos (en proporción al PIB) destinada a financiar al Tesoro. La mejora de indicadores vinculados a la inversión, al empleo y a la tasa de pobreza pueden quitar presión sobre el BCRA para que aplique nuevas bajas en las tasas de interés en el corto plazo. En la medida en que las expectativas puedan ser encarriladas, la inflación podría terminar el año en torno al 20% anual

Fuente: Fundación Mediterránea

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