La economía crece más, pero la inflación no da respiro

La escalera del PIB parece diseñada por el oficialismo para encontrar su techo en el momento de las legislativas del 22 de octubre. El magro crecimiento de 0,4 % interanual del primer trimestre fue seguido de un 2,7 % en el segundo y todo indica que en el tercer trimestre ese guarismo se habrá ubicado en torno a 5,0 %. Más rápida que el PIB es la evolución de la demanda agregada, que subió 4,0% interanual en el segundo trimestre y podría anotar un 6,5 % en el tercero. La contracara es, por un lado, el creciente déficit del sector externo y, por el otro, no sólo la dificultad para perforar el piso de 1,5 % mensual, sino el riesgo de un rebrote de la inflación.

Estos efectos colaterales son, por el momento, una señal de advertencia que no llega a dañar la marcha de la economía, pero deben ser considerados en función de las proyecciones para 2018. Un riesgo (menos probable) es que se compliquen las condiciones externas para el financiamiento del déficit fiscal, el otro (más probable) es que el Banco Central endurezca antes de fin de año la política monetaria buscando lograr que se reduzca la brecha entre expectativas y meta de inflación. Esto repercutiría sobre el mercado de bienes durables y puede hacer más ríspidas las paritarias que arrancan en marzo, pero no necesariamente debería afectar el clima de inversión.

Fuente: Fundación Mediterranea

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