La Cadena Bovina retoma su protagonismo internacional

– En 2017 las exportaciones de carne bovina rondaron las 209 mil toneladas producto, creciendo un 35% en términos interanuales y consolidando el cambio de tendencia observado en el año previo. Además, se ubicaron en el nivel más alto de los últimos 8 ejercicios (2010/2017).

– Un conjunto de factores sostienen este ciclo de recuperación y auge. Pero se destacan particularmente dos, la política comercial del gobierno (la cadena pasó de pagar impuestos cuando exportaba a cobrar reintegros, generándose una importante mejora en el tipo de cambio real efectivo) y la firmeza de la demanda China, que tiene la potencia de absorber volúmenes crecientes a precios relativamente estables o incluso ligeramente crecientes.

– Un aspecto muy importante del proceso en curso es que la cadena se encuentra generando volúmenes exportables bajo una fase de ciclo ganadero “en equilibrio”, tal como sucediera durante el período 2004-2006, con una participación de hembras en faena que no ha superado el 45%, y que, por ende, no compromete a priori el tamaño del rodeo de Vacas/vientre.

– El cambio de escenario para los frigoríficos exportadores queda claramente reflejado en la evolución de los márgenes brutos de exportación que estima IERAL, que muestran una gran recuperación a partir del 2016, que se sostiene en 2017 y también en el primer mes de 2018.

– Debe recordarse que el margen bruto de exportación se entiende como la diferencia entre los ingresos generados en las ventas de carne realizadas por un frigorífico (a mercado interno o externo, valoradas a salida de planta) y el costo afrontado en la adquisición de la hacienda necesaria para producir esa carne.

– En 2017 los márgenes brutos de exportación se mantienen en buen nivel (en perspectiva a los observados en los últimos 10 años) por una combinación de circunstancias: a) precios internacionales (cortes de carne) sostenidos o crecientes; b) valores locales de hacienda estabilizados en dólares; c) una leve suba de los reintegros a la exportación (de 4,0% a 5,8%).

– Se destaca la mejora en el margen bruto de exportación de los envíos a países de ingresos medios-bajos (China, Rusia). De acuerdo a las estimaciones, en 2016 el valor de esta integración se encontraba $20,6 por encima del costo implícito de la hacienda (pesos por kilo, a precios constantes de enero de 2018), con un margen bruto equivalente al 32% del costo de la hacienda requerida. En 2017 este diferencial se ubicó en $23,5 (pesos por kilo), con un margen bruto equivalente al 41% del costo de la hacienda.

– Hay elementos para ser optimistas respecto de la continuidad del proceso de expansión de las exportaciones en 2018. Los márgenes se encuentran en un buen nivel y los factores que podrían afectarlos negativamente (una desaceleración tal de la demanda de los países de ingresos medios/bajos que hace retroceder los precios internacionales, una suba muy fuerte del precio en dólares de la hacienda local) parecen remotos o lucen hoy con baja probabilidad de ocurrencia.

– En relación al precio de la hacienda, es importante advertir que éste se encontraba en un nivel muy bajo a comienzos de este año (enero), no tanto su valor en dólares sino su poder de compra de bienes y servicios locales (el más bajo desde mediados / fines de 2009). Esto indica que la hacienda ha seguido al dólar pero el dólar ha quedado rezagado respecto de otros precios de la economía (apreciación cambiaria).

– Afortunadamente, en el mes de febrero la hacienda gorda acumula una suba de entre 7% y 10% según categorías (Mercado de Liniers), lo que permitirá, según la situación de cada productor, recuperar valor de compra perdido en el mercado interno y/o afrontar los mayores costos que está disparando la sequía.

– Por detrás de esta suba de la hacienda está seguramente la depreciación del tipo de cambio observada en los meses de enero y febrero (+12% acumulado) y la consecuente mejora de los márgenes de exportación; con un tipo de cambio más alto los exportadores pueden validar precios superiores de los animales sin dañar el margen de su negocio.

– Queda para otro trabajo determinar cómo quedará ubicada la rentabilidad del productor ganadero luego de los cambios de precios de las últimas semanas y también de las subas de costos disparadas por el fenómeno climático adverso. Lo que no debe perderse de vista y debe siempre subrayarse es que para sostener el proceso exportador durante varios años es clave que el primer eslabón de la cadena tenga siempre suficientes incentivos económicos como para seguir invirtiendo en su negocio y expandiendo la oferta de animales.

 

Fuente: Fundación Mediterránea

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