Instituciones públicas de apoyo a la competitividad: un análisis de casos

Introducción

Instituciones para promover la competitividad

En los últimos años ha crecido la preocupación por las cuestiones institucionales y su gravitación en los procesos de desarrollo económico. El tema reconoce al menos dos grandes vertientes; lo que podría denominarse la visión global y la conformación y funcionamiento detallado del tejido institucional.

En la primera vertiente coexisten aspectos tales como la organización general de las sociedades y los principios liminares alrededor de los cuales éstas funcionan. En materia económica, este campo se identifica -entre otras cuestiones- con el respeto del derecho de propiedad y la seguridad jurídica, lo que en la terminología anglosajona se sintetiza en el conocido concepto de rule o f law o imperio de la ley, como expresión de un grado de desarrollo institucional en el cual predominan las normas preexistentes, por sobre la eventual voluntad circunstancial del gobernante. El presente trabajo se ubica, en cierto modo, en el polo opuesto de la pirámide institucional y procura indagar cómo funcionan en diversos países algunas instituciones o agencias vinculadas a aspectos clave de la competitividad.

El enfoque del trabajo está orientado predominantemente a estudiar la ingeniería institucional, es decir la estructura de la organización, los procesos de decisión, los recursos involucrados, los servicios prestados y los resultados alcanzados. La elección del enfoque no es circunstancial. La mayoría de los temas de la agenda de promoción de la competitividad que se examinan en este trabajo ha tenido o tiene un grado de desarrollo en la Argentina. Los logros han sido variados y no es el propósito ahondar en una evaluación en este campo. Es evidente, sin embargo, que en términos generales no se han desarrollado instituciones suficientemente sólidas, con continuidad en el tiempo y capaces de modificar el escenario preexistente en la abundante agenda de los temas vinculados a la mejora en la competitividad.

Elegir como objeto de estudio un conjunto de instituciones del exterior con su respectiva organización, programas e instrumentos específicos no entraña la proposición implícita de trasplantarlas a la Argentina. Lejos de ello, como se verá en los respectivos capítulos, se ha puesto énfasis en realizar una somera descripción de las circunstancias de tiempo y lugar en las que cada una de ellas apareció y se desarrolló, resaltando los rasgos peculiares que las convierten, en cierto modo, en experiencias singulares. Pero, detrás de esa singularidad, es posible extraer algunas características genéricas comunes que se vinculan a su éxito y es allí donde reside el conjunto de ideas fuerza que pueden ser un aporte en la construcción de instituciones exitosas. Ésta es, en definitiva, la pretensión de este trabajo de observación, limitado en el número de casos y de temas. Desde este punto de vista, precisamente la elección de casos es siempre un problema complejo de resolver.

El criterio de las mejores prácticas es, sin dudas, un eje orientador importante, pero siempre está sometido a la existencia de un proceso de identificación previo. ¿Cuáles son las mejores prácticas? Una posible respuesta es que son las que conducen a los mejores resultados. Pero, ¿cómo atribuir íntegramente resultados sobre cuestiones de alcance macroeconómico a estructuras institucionales especializadas? Una manera habitual de identificar las mejores prácticas es por comparación de los principales parámetros de la actividad de una agencia con los de otras agencias similares.

Esta forma de abordaje encierra dos limitaciones. Por un lado, en la mayoría de los casos, tal benchmarking no está disponible, lo que obligaría a un trabajo previo de grandes dimensiones. Pero, por otra parte, aún en los casos en que se cuenta con esa posibilidad, sus resultados no siempre son útiles para la selección de casos. Un buen ejemplo de esta afirmación es la encuesta sobre Agencias de Promoción de Inversiones que lleva a cabo el Banco Mundial (MIGA, 2005). Varias de las agencias cuyos estándares son identificados como elevados tienen pequeña dimensión y no necesariamente se vinculan a procesos de alto dinamismo inversor en sus respectivas economías.

En otros términos, en su práctica institucional una agencia puede tener un buen desempeño, pero si se trata de una operación en pequeña escala o relativamente aislada del contexto, su representatividad es limitada a los fines del estudio y esto alimenta las dudas sobre la utilidad y capacidad de reproducción de la experiencia.

Fuente: CEPAL

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