Informe Económico Semanal #441

El BCRA volvió a endurecer esta semana las condiciones monetarias mediante una nueva suba en su tasa de referencia, en un marco en el que la evolución de los precios no logra delinear un camino descendente bien definido, y en el que, además, las expectativas de inflación se mantienen por encima de las metas fijadas por la autoridad monetaria. Previsiblemente, estos movimientos alcistas fueron acompañados por otras tasas de interés de mercado y por una baja del tipo de cambio, en respuesta a los elevados rendimientos en pesos.
En concreto, la tasa de referencia de la política monetaria subió este martes en 100 puntos básicos (1 punto porcentual) hasta 28,75%, acumulando en las últimas 2 semanas un incremento de 250 puntos básicos, desde un valor de 26,25% en el cual se había mantenido inalterada durante los últimos 6 meses.
Estos movimientos en la tasa de referencia fueron seguidos por ajustes en los rendimientos de las Lebacs que emite el BCRA, los cuales pasaron a ubicarse, para la letra de más corto plazo, también en 28,75%, acumulando un
incremento de 225 puntos básicos respecto a los valores de la última licitación primaria (26,50%), realizada a mediados de octubre.
De esta forma, la tasa de interés real implícita en los rendimientos de las Lebacs pasó de 9,3% a 11,6% en el último mes, acumulando desde abril una suba de casi 6 puntos porcentuales (es decir, duplicándose en tan sólo 6
meses). Por el costo de oportunidad que ello genera tanto para las entidades financieras como para los depositantes, estos movimientos presionaron sobre otras tasas de mercado, tanto activas como pasivas, al mismo tiempo que
dieron lugar a una nueva baja del tipo de cambio, con un dólar mayorista cotizando nuevamente en torno a $17,5, tras acercarse a $18 hace sólo un par de semanas.
El mayor sesgo contractivo que impulsa el BCRA se da en un contexto en el que las variaciones de los precios internos muestran cierta rigidez a la baja. Si bien hay indicios de que la inflación general se habría desacelerado durante octubre respecto a la de septiembre (cuando trepó a 1,9%), estimaciones privadas preliminares apuntan a que la inflación “núcleo” (o subyacente) todavía se mantiene en niveles elevados. A esto se agregan, además, los
próximos incrementos de precios regulados, con nuevas subas en las tarifas de gas y electricidad en diciembre, y expectativas de inflación que han ido corrigiendo al alza. Las proyecciones de inflación del mercado para el año
próximo se han ido incrementando en forma paulatina desde un 14% hasta un 16% en pocos meses, frente a una meta de oficial que tiene como techo un 12% para 2018, elemento que el Banco Central resaltó en su último
comunicado de política monetaria.
En este marco, el titular del BCRA mencionó que se espera un “verano de tasas altas”, a la vez que la autoridad monetaria también ha dado señales de que busca reforzar el sesgo contractivo de la política monetaria mediante
otros elementos. En primer lugar, eliminó el cómputo trimestral de los encajes bancarios para el período diciembre-febrero, vigente desde el año 2005, como forma de conseguir un control más estricto de los niveles de liquidez del
sistema financiero. Paralelamente, señaló que podría revisar su política de acumulación de reservas, algo que había derivado en una mayor emisión de pesos para la compra de divisas. Tercero, anunció una reducción progresiva
de los cupos de la Línea de financiamiento para la producción y la inclusión financiera (ex Línea de Inversión Productiva), hasta llevarlos a cero en diciembre del próximo año, de manera que al eliminar este esquema de
créditos subsidiados a las empresas se tendería a incrementar la tasa promedio de las financiaciones del sistema.
Con todo, creemos que el Banco Central se está moviendo en la dirección correcta, frente a un escenario de dominancia fiscal, ajuste de precios relativos y un sistema financiero poco profundo, que lo obliga a ser más
agresivo en su política anti inflacionaria. Finalmente, aun considerando una inflación proyectada de 16% para 2018 (versus 23% para 2017), se estaría frente al segundo año consecutivo de reducción en la tasa de inflación (en
este caso, de 7 puntos porcentuales), alcanzado niveles inferiores al 20% por primera vez en casi una década (con crecimiento económico), toda una novedad para la economía argentina.

Fuente: Banco Ciudad

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