Informe Económico Semanal #423

Tras tres meses en los que las variaciones de los precios minoristas se ubicaron por encima del 2% mensual, consecuencia mayormente de los ajustes tarifarios, en mayo los datos de inflación experimentaron una desaceleración mayor a la esperada, situándose nuevamente en torno a los valores observados en el último tramo de 2016 (1,4% promedio en el segundo semestre).

De acuerdo al estimador del INDEC, la inflación de mayo se ubicó en un 1,3%, cerca de la mitad de los guarismos de los tres meses previos (2,5%), dando forma a una desaceleración que, como se indicó, resultó mayor a lo que anticipaba el consenso de los analistas, quienes de acuerdo al Relevamiento de Expectativas de Mercado del BCRA preveían una inflación del 1,6%. Con esto, en los primeros 5 meses de este año la inflación acumuló un 10,5%, variación que compara con un alza de 25,2% en igual período de 2016.

En términos interanuales, el crecimiento del nivel general de precios también continúo desacelerándose, descendiendo a 25%, contra valores del 41% a fines de 2016. En mayo, se observó también un fuerte retroceso en la inflación “núcleo” (o subyacente), que se ubicó en 1,6%, unos 0,7 puntos porcentuales por debajo del dato de abril, acumulando en lo que va del año un alza de 9,2%. Se destacó aquí la moderación que mostraron los precios de los alimentos, que en mayo subieron tan sólo 1,2% (versus 2,2% en abril), variación que junto con la de diciembre (también del 1,2%) resultó la más baja de los últimos 9 meses.

Sin embargo, como era de prever, la mayor diferencia entre los datos de mayo y lo acontecido en trimestre febrero-abril se dio en el apartado de precios regulados. Estos subieron 1,2% el mes pasado (impulsados por la suba en la tarifa del agua), sensiblemente por debajo de lo observado en el trimestre previo, con un incremento promedio del 4,1%. Los precios estacionales, en tanto, descendieron un 0,5% en mayo, aportando también a la moderación del nivel general. Desde otra óptica, la variación en los precios de los bienes (1,2%) resultó muy similar a la de los servicios (1,4%), experimentando ambos una desaceleración significativa.

Se mantiene, sin embargo, la brecha en las tasas de variación interanual, del 20,2% y 29,7%, respectivamente, viéndose favorecidos los primeros por la estabilidad que muestra el tipo de cambio y los segundos afectados por las correcciones tarifarias, principalmente en el rubro energía. Para lo que resta del año, las expectativas del REM apuntan a que la inflación pase a moverse por debajo del umbral del 1,5% mensual, con tendencia descendente. Más específicamente, para junio y julio los analistas anticipan variaciones del 1,5% y 1,4%, respectivamente, las cuales, de verificarse, permitirían reducir la tasa de inflación interanual hasta un 21% a mediados del corriente año. Para diciembre de 2017, las expectativas del mercado anticipan una inflación de 21,6%, aunque estas proyecciones consideraban una inflación de mayo superior a la que finalmente terminó arrojando el estimador del INDEC, por lo que es probable que en el próximo mes este número se corrija levemente a la baja.

En cualquier caso, en pleno proceso de desinflación, la economía pasará a mostrar en 2017 una tasa de inflación anual que no se observaba desde hace más de 11 años (si se excluye la crisis global de 2009), y las expectativas apuntan a que esta tendencia se mantenga hacia adelante. Esta evolución adquiere una dimensión especial si se tiene en cuenta que la desaceleración se daría en un marco de corrección de precios relativos, mientras que hasta 2015 se había hecho uso (y abuso) del ancla tarifaria. Para tener una idea de magnitudes, en lo que va de 2017, el ajuste de los precios regulados explicó cerca de 1/3 de la inflación acumulada de 10,5%, y ello sin contar los efectos de segunda ronda que hayan tenido las subas de tarifas, por lo que la moderación del resto de los precios de la economía resulta aún más marcada. Finalmente, en cuanto al rumbo de la política monetaria, si bien la inflación sería la mitad de la de 2016 y la más baja desde 2009, las expectativas para el año aún se ubican por arriba de la meta que se planteó el Banco Central (17%), por lo que es de esperar que este mantenga el sesgo contractivo de la política monetaria. Sin embargo, el BCRA ha sido explícito en que apunta a sostener una tasa de interés “real” positiva, por lo que lo anterior no quita que en las próximas semanas, en la medida que se consoliden las señales de desaceleración de las subas de precios, la autoridad monetaria acompañe el retroceso en la inflación con recortes en la tasa de interés de referencia y en los rendimientos de las Lebacs en términos nominales. En este sentido, para fines de junio las expectativas del REM anticipan un recorte de 50 puntos básicos en la tasa de interés de referencia, que pasaría a posicionarse en 25,75%, previéndose un descenso un poco más agresivo en el segundo semestre del año, dejando atrás las subas recientes.

Fuente: Banco Ciudad

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