Informe Económico Banco Ciudad Nro 397

Esta semana el INDEC dio a conocer la información sobre la evolución de los precios mayoristas y los costos de la construcción del mes de septiembre, los cuales, junto con los datos de inflación minorista divulgados la semana pasada, completan un cuadro general en el que prima una desaceleración cada vez más palpable en el ritmo de crecimiento de los precios internos. El Índice de precios al por mayor (IPIM) aumentó en septiembre apenas un 0,4%, manteniendo la tasa de variación observada en agosto, la cual ya había resultado la menor del año. De esta forma, el IPIM cerró el tercer trimestre con una variación promedio mensual de 1,2%, que compara con un alza promedio de 2,7% en el segundo trimestre y del 5,5% en el primero. Por su parte, el mes pasado el Índice del Costo de la Construcción (ICC) aumentó también un 0,4% mensual, con una desaceleración de 0,1 puntos porcentuales respecto a agosto, siendo la suba impulsada por los rubros de materiales para la construcción y gastos generales (con incrementos de 1,2% y 0,4%, respectivamente), en tanto que el costo de la mano de obra se mantuvo prácticamente estable. Acompañando esta dinámica, la Encuesta de Expectativas de Inflación de la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT) capturó una mediana de la inflación esperada para los próximos doce meses del 20%, manteniendo el guarismo del mes de septiembre, el cual resulta 5 puntos inferior al del período junio-agosto y 10 puntos menor al de comienzos de año. Esto implica una expectativa de continuidad del proceso de desinflación observado en los últimos meses, con una variación esperada de los precios para el próximo año de la mitad de la prevista para 2016, y no muy lejana a la meta de 17% proyectada por el Banco Central para 2017. En este marco, esta semana el gobierno, los sindicatos y los representantes del sector empresario alcanzaron un acuerdo para el pago de un bono extraordinario de fin de año al sector privado. El bono, con un monto de referencia de $2.000, pero cuyo valor final será definido en negociaciones sector por sector, apunta a recomponer el poder de compra de los salarios en un año de transición afectado por la unificación del mercado de cambios y la corrección inicial de las tarifas de los servicios públicos, procurando allanar el camino para que las discusiones paritarias de 2017 se centren en la inflación esperada y no en la pasada, quebrando la inercia con la cual se fijaban las remuneraciones hasta el año 2015. Adicionalmente, el BCRA mantuvo sin cambios la tasa de política monetaria, focalizándose, como lo viene haciendo, en recortar la brecha entre sus metas de inflación para 2017 y las expectativas del mercado. La tasa de las Lebac a 35 días se sostuvo en 26,75% por quinta semana consecutiva, en lo que constituye el período más prolongado de estabilidad en las tasas de referencia desde que éstas se mantuvieran en 38% durante ocho semanas en los meses de marzo y abril. Por otra parte, a pesar del descenso que registraron en los últimos meses, los rendimientos locales siguen siendo un factor de relevancia para explicar el moderado crecimiento en la cotización del dólar. En lo que va de octubre, el valor de la divisa promedia $15,18, con un alza de apenas 0,5% respecto al promedio de septiembre ($15,10) y de 1,2% en comparación con los valores vigentes desde de fines de junio. Finalmente, en un contexto en el que la oferta de dólares mantiene acotada el alza del tipo de cambio, el fuerte incremento que registraron las reservas internacionales también contribuye a consolidar expectativas en torno a un escenario de estabilidad cambiaria. En las últimas tres semanas, las reservas internacionales pasaron de USD 29.902 a USD 40.807 millones, con un incremento de USD 10.905 millones, resultado fundamentalmente de los ingresos de divisas vinculados a las emisiones del Tesoro, tanto en pesos a tasa fija (con cerca de USD 6.700 millones provenientes de inversores del exterior), como en Euros (equivalentes a otros USD 2.700 millones). Tras estos movimientos, las reservas pasaron a ubicarse en niveles no observados desde abril del año 2013, y unos USD 16.000 millones arriba del piso alcanzado a la salida del “cepo cambiario” (USD 24.100 millones). En la comparación con aquel momento, sin embargo, lo relevante no es sólo el nivel de las reservas totales (o “brutas”) si no también su composición, ya que mientras que en diciembre de 2015 las reservas “propias” del BCRA eran virtualmente nulas, en la actualidad se ubican en torno a los USD 15.000 millones (incluyéndose aquí los depósitos del Tesoro en el BCRA). De esta manera, el Banco Central recobró poder de fuego para hacer frente a potenciales episodios transitorios de volatilidad cambiaria, limitando sus efectos disruptivos sobre la economía. Y esto, a su vez, debería contribuir a aminorar la percepción de riesgo asociada a activos locales, tanto aquellos denominados en dólares, por lo que se refiere a los riesgos inherentes a la capacidad de repago, como los denominados en moneda local, al limitar los riesgos de que estos licuen su valor medidos en moneda dura. En suma, lo anterior debería contribuir a liberar el camino para que la prima de riesgo argentino siga recortando la brecha que aún la separa del promedio de los mercados emergentes, lo cual derramaría sobre el costo de financiamiento del sector privado, variable clave para lograr un despegue de la inversión en 2017, ante la previsible reversión del ciclo contractivo iniciado a mediados de 2015.

Fuente: Banco Ciudad

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