Informe Económico Banco Ciudad Nro 395

Esta semana se conocieron los datos del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del mes de septiembre realizado por el BCRA que, en lo vinculado a las expectativas de inflación, reflejan una mirada similar a la de la edición anterior. Las expectativas para el tramo final de 2016 se siguen mostrando alineadas con el objetivo intermedio del BCRA de alcanzar una tasa de inflación promedio de 1,5% o menos en el último trimestre del año. Esto se observa, fundamentalmente, en el comportamiento de la inflación núcleo, que se espera se ubique de forma uniforme en 1,5% en los últimos tres meses del año. Al igual que en la edición de agosto, las expectativas sobre el nivel general de la tasa de inflación se ubican por arriba de la inflación núcleo debido a los cambios previstos en los precios regulados, pero muestran, de todas maneras, una tendencia descendente, pasando de 2% en octubre a 1,7% en noviembre y a 1,6% en diciembre. Por otra parte, en lo que hace a las expectativas de inflación para 2017, éstas siguen ubicándose por encima de las bandas establecidas en el régimen de metas de inflación, observándose, sin embargo, una brecha relativamente acotada en el caso de la inflación núcleo o subyacente. Frente a una banda superior de 17% establecida en el esquema de metas de inflación para 2017, los resultados del REM apuntan a una inflación núcleo de 17,7% (vs. 17,9% en REM de agosto) y para el nivel general a una tasa de 20% (vs. 19,8% en agosto). Centrándose en la brecha entre las expectativas del mercado y su objetivo de inflación para 2017, el BCRA optó nuevamente por mantener sin cambios la tasa de interés de política monetaria. La tasa de las Lebac a 35 días se mantuvo estable por segunda semana consecutiva en 26,75%, dejando atrás ocho licitaciones en las que el Banco Central impulsó recortes semanales del orden de los 50 puntos básicos, con un descenso acumulado de 3,5 puntos porcentuales desde fines del mes de julio. En su comunicado de política monetaria el BCRA hizo referencia a que más allá del claro proceso de desinflación materializado durante los últimos meses, las expectativas de inflación para el año 2017 se ubican tres puntos por encima de la cota superior de la meta para dicho año, justificando su decisión de mantener estables las tasas de referencia, como forma de consolidar el proceso de desinflación en marcha y avanzar en la convergencia de las expectativas inflacionarias para el año próximo. Sin embargo, más allá de la divergencia que aún existe entre las expectativas de los agentes económicos y las metas del BCRA para 2017, el mercado se muestra confiado en que el proceso de desinflación se seguirá profundizando. Muestra de esto es la emisión de $50.000 millones (equivalentes a USD 3.300 millones) realizada la semana pasada, en un título a tasa fija en pesos con un rendimiento de 18%. Junto con este bono a 5 años, se emitió también otro título a tasa fija a dos años, con un rendimiento de 20,42%, que captó $11.572 millones. De esta manera, tras sólo nueve meses de gestión se ha logrado dar forma a una curva de rendimientos en pesos a tasa fija con vencimientos a 18 meses, 2 años y 5 años, algo que en otras experiencias de estabilización, como en los casos de Chile o Colombia a inicios de la década de los ’90, ha requerido de plazos mucho más prolongados. La confianza en las políticas económicas y la abundancia de liquidez a nivel internacional también se vieron reflejadas en el resultado de otra licitación del gobierno nacional esta semana, esta vez de títulos denominados en Euros. En la primera emisión en esta moneda en 15 años, el gobierno logró captar EUR 2.500 millones, repartidos en partes iguales en dos títulos a 5 y 10 años, con rendimientos de 3,875% y 5% respectivamente. La demanda total de los inversores llegó a EUR 7.600 millones, un hecho que atestigua, por un lado, la búsqueda de rendimientos en un contexto de tasas singularmente bajas a nivel internacional (en especial en el ámbito de la Eurozona), pero que también refleja confianza en las políticas que viene implementando la nueva administración, tendientes a recuperar la estabilidad y previsibilidad macroeconómica. En este sentido, la abundancia de liquidez a nivel internacional no ha bastado para llevar la prima de riesgo de los títulos de deuda de Venezuela muy por debajo de los 2.000 puntos básicos, esto es, rendimientos que quintuplican los que paga la deuda argentina actualmente. Todo esto favorece la estrategia de convergencia pausada al equilibrio fiscal, ayudando a minimizar los costos en términos de actividad económica. Al mismo tiempo, lo anterior deja en claro como una política macroeconómica capaz de brindar un horizonte de mayor certidumbre se traduce en beneficios tangibles en términos de acceso a financiamiento en condiciones favorables, algo indispensable para dotar de mayor dinamismo al proceso de inversión y favorecer la recuperación de la economía el año próximo. Por otra parte, la estrategia de financiamiento del gobierno nacional adquiere mayor robustez a partir del desarrollo de un mercado de deuda en moneda nacional a tasa fija, alcanzando un mix más equilibrado de financiamiento en pesos y dólares que contribuya a reducir la exposición a shocks externos.

Fuente: Banco Ciudad

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