Informe de Política Monetaria enero 2017

El Banco Central de la República Argentina (BCRA) lanzó en septiembre de 2016 pasado el régimen de metas de inflación. Las metas son de 12% a 17% para 2017, de 8% a 12% para 2018 y de 5% a partir de 2019. Este régimen implica que el Banco Central usará todos los instrumentos de política monetaria a su alcance para lograr sus objetivos. En el segundo semestre de 2016 se registró una inflación significativamente menor a la del semestre anterior. La inflación medida por el Índice de Precios al Consumidor del Gran Buenos Aires (IPC GBA) del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) resultó de 1,4% promedio mensual, 2,2 puntos porcentuales (p.p.) menos que en el bimestre mayo-junio. Dado que este indicador está disponible únicamente desde abril, para poder realizar una comparación entre los semestres mencionados utilizamos los Índices de Precios al Consumidor de Ciudad de Buenos Aires, Córdoba y San Luis, así como el IPC Nacional Ponderado que surge de combinar los tres índices mencionados. La inflación nacional acumulada cayó desde un 25,1% en el primer semestre de 2016 a un 9,2% en el segundo. Esta evolución es consistente con la dinámica inflacionaria buscada por la autoridad monetaria, orientada a contener el impacto inflacionario del reordenamiento de precios relativos y a inducir un proceso de desinflación sostenido. La actividad económica atenuó su ritmo de caída en el tercer trimestre con respecto a lo ocurrido en el segundo trimestre. El Índice Líder de Actividad (ILA) de esta institución señala que en el cuarto trimestre la economía habría comenzado a salir de la recesión. Para este año, el BCRA espera una recuperación del PIB, impulsada por un crecimiento de las exportaciones, mayor inversión privada y pública y una mejora de los ingresos reales de las familias. Esta visión es coincidente con los pronósticos de los analistas, que según el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) esperan que la economía crezca 3,0% en 2017. A mediano plazo, los analistas mantienen sus perspectivas favorables para la economía, pronosticando una expansión por encima del 3,0% para el período 2018-2019. Este crecimiento no presenta desafíos en términos de presiones inflacionarias, en función de la subutilización de capacidad productiva instalada y las políticas orientadas a impulsar la productividad y la inversión. En este contexto, el BCRA ha mantenido una política de sesgo antiinflacionario desde diciembre de 2015. La misma se instrumenta a través de una tasa de interés positiva en términos reales, por lo que el BCRA fija su tasa de política monetaria (la de LEBAC a 35 días durante 2016 y el centro de corredor de pases desde 2017) de manera que sea superior a la tendencia esperada de la inflación para el período correspondiente, descontando perturbaciones transitorias. Esta política se plasmó en una tasa de referencia que comenzó el cuarto trimestre en 26,75% y se fue reduciendo gradualmente hasta 24,75%, acompañando la reducción en la inflación esperada.

Fuente: BCRA

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