Informe de coyuntura relevamiento de indicadores oficiales y privados entre el 16 de Marzo de 2017 y el 15 de Abril de 2017

Los datos duros muestran con claridad que la economía no arranca. La caída acumulada en el primer bimestre del año fue del 0,8 por ciento interanual para la Fundación Germán Abdala. Los sectores más afectados fueron la construcción y la industria. Según datos oficiales, la construcción retrocedió el 2,9 por ciento interanual en el primer bimestre del año. Por su parte, la industria cayó el 3,5 por ciento en el mismo período. El derrumbe industrial es más pronunciado según mediciones privadas. Por ejemplo, el Centro de Estudios Económicos Orlando Ferreres estima un retroceso del 6 por ciento en el primer bimestre del año. La Federación Industrial de Santa Fe (Fisfe) informó que la actividad industrial santafesina cayó 8,2 % interanual en febrero. El bajo nivel de utilización de la capacidad instalada (60%) es fiel reflejo del delicado cuadro sectorial. Es necesario remontarse a 2003 para encontrar un dato similar. Lo que ocurre en la industria automotriz es una muestra del “error” de entusiasmarse con supuestos “brotes verdes”. En febrero, el gobierno nacional se entusiasmó al informar que la producción automotriz había crecido un 50 por ciento interanual. Esa fortísima suba estaba explicaba por la bajísima base (casi nula) de comparación. La “foto” del primer trimestre muestra que la producción automotriz cayó un 7,4 por ciento (en marzo descendió 13,2 %). La utilización de la capacidad instalada de la industria automotriz se encuentra en niveles bajísimos (31,5 %). En ese marco, la apertura importadora está afectando el entramado industrial local. La Universidad de Quilmes elabora el indicador “Hecho en Argentina” para estimar la evolución de la demanda de productos industriales de fabricación nacional.

Los datos revelan que el consumo de productos nacionales retrocedió un 6 por ciento interanual en 2016. La caída fue particularmente importante en máquinas eléctricas (-8,5 %), Cuero y calzado (-6,6 %) y muebles y juguetes (-5,6 %). En el primer bimestre de 2017, el consumo de bienes de propiedad nacional cayó un 3,3 por ciento en términos interanuales. Las compras industriales al exterior pasaron de tener una cuota de mercado del 17,7 por ciento en 2015 a una del 20 por ciento en 2016. Por su parte, el consumo global continúa en retroceso por más que los funcionarios insistan en visualizar “brotes verdes” en algunos sectores puntuales. Por ejemplo, el incremento de la facturación de los supermercados (+21,2 por ciento en enero) y en los centros comerciales (+ 22,8 %) se ubica muy por debajo de los índices de inflacionarios. En otras palabras, los números muestran una fuerte caída de las ventas en términos reales. Algo similar ocurre con la recaudación del IVA interno que mostró en marzo un aumento del 22,7 por ciento (muy por debajo de la inflación interanual del IPC- Ciudad de Buenos Aires – 35,6 %). La mejora del consumo está atada a un incremento de los salarios reales. El endurecimiento oficial en las negociaciones paritarias conspira contra ese objetivo. El oficialismo insiste en imponer un techo cercano al 20 por ciento, cuando la inflación seguramente superará ese porcentaje. Los analistas económicos proyectan una tasa de inflación promedio del 21,2 por ciento para el 2017, según el Relevamiento de Expectativas de Mercado realizado por el BCRA. El dato significativo es que esas consultoras vienen subiendo esa proyección desde que comenzó la difusión del REM. La inflación que proyectamos desde el CedeBH para el 2017 es del 25 por ciento, aunque el resultado final dependerá del comportamiento de distintas variables.

La noticia de que Standard & Poor’s mejoró la calificación de la deuda externa parece un “revival” de los noventa. La deuda externa está creciendo, la actividad económica no arranca, el empeoramiento de las condiciones materiales de la población, coexisten con elogios de las calificadoras de riesgo internacionales.

 

El nuevo Procrear La plataforma de la Alianza Cambiemos prometía “vamos a lanzar un millón de créditos hipotecarios a 30 años con fondos del Anses. La cuota mensual será parecida a la de un alquiler. Y lo vamos a lanzar el 10 de diciembre, porque creemos que es urgente y no hay razón para esperar ningún día más”. La realidad fue muy distinta a las promesas de campaña. Los sucesivos anuncios oficiales (préstamos hipotecarios actualizados por Unidades de Vivienda (UVI), programa ‘Nación tu casa’, “Solución Casa Propia”) tuvieron un impacto muy limitado. Ahora, la novedad es el “nuevo” Procrear lanzado con “bombos y platillos”. ¿Cuáles son las principales características de ese reformulado Programa? El préstamo se actualizará por Unidad de Poder Adquisitivo (UVA) más una tasa fija que variará del 3,5 al 8,5 por ciento. La existencia de este mecanismo indexatorio (la UVA) no deja de ser riesgoso en un entorno inflacionario. Los argentinos más memoriosos recuerdan los resultados de la circular 1050 implementada por Adolfo Diz (entonces presidente del BCRA) y José Alfredo Martínez de Hoz (ministro de Economía) en la última dictadura cívico militar. Es cierto que esos préstamos tenían un mecanismo indexatorio muy especial ya que se ajustaban por la tasa de interés interbancaria. Sin embargo, la indexación por inflación (prevista en el nuevo Procrear) también podría transformarse en una trampa mortal en determinadas situaciones.

Fuente: CEDEBH

Leer más Informes de:

Comercio Exterior Empleo y Social Macroeconomía Precios