Incidencia de los costos energéticos en el sector manufacturero argentino

Frente a la discusión actual de la magnitud y relevancia de los subsidios energéticos en Argentina, resulta útil enmarcar el análisis de los retrasos tarifarios a la luz de su impacto sobre el balance económico del sector manufacturero y, en particular, sobre su competitividad. El presente estudio demuestra cómo hoy el sector industrial argentino, luego de atravesar la crisis del año 2002, recuperarse y crecer en forma sostenida, se encuentra en condiciones de afrontar precios de energía equivalentes al promedio de la región. La energía barata en los tres primeros años de la salida de la convertibilidad fue consecuencia y encontró su fundamento en la gran recesión y el fuerte salto cambiario que esa misma salida traumática del patrón dólar provocó a nivel macroeconómico. En la etapa inicial y en su ulterior afianzamiento, la industria recibió el impulso de varios factores decisivos para poder entrar de lleno en la etapa del crecimiento y dar lugar a un verdadero boom industrial. Así al tipo de cambio real alto, se sumaron los altos precios internacionales de las manufacturas de origen agropecuario, el crecimiento sostenido de los socios comerciales de la región y de Brasil en particular, una política monetaria expansiva con tasas de interés negativas en pesos y el alto crecimiento del consumo doméstico traído de la mano de la expansión del crédito, el empleo y el salario real. Estos factores llevaron al sector industrial a aumentar en forma considerable su masa de beneficios y su tasa de rentabilidad. El aumento de la productividad medida tanto sobre el empleo, como sobre el capital empleado a lo largo del período 2003-2010, ha permitido que creciera el salario medio industrial en dólares y en términos reales y aun así el sector seguir aumentando su masa de utilidades. Así en este nuevo período que va de la recuperación al crecimiento, el precio doméstico del gas y la electricidad, terminó por atrasarse en gran magnitud respecto a los precios que esos mismos energéticos tomaban dentro de la región. Esta circunstancia constituyó una transferencia de ingresos desde el sector energético a la industria que alcanzó en el año 2011 los 4.500 millones de dólares, o u$s 25.700 millones si se considera el período 2005- 2011 (es decir, u$s 3.700 millones por año). El peso del costo de la energía sobre los costos totales de la industria es mínimo en su participación y mucho menor si se mide en términos de los ingresos que este sector industrial genera. El presente trabajo enfatiza este hecho en términos de elucidar el efecto que un sinceramiento de los precios de la energía, gas y electricidad, tendrían sobre el excedente del sector industrial y cada uno de los sectores que lo componen. En el contexto de tarifas de gas y electricidad bajas –que ya se observan desde el año 2005- permite inferir al menos globalmente que los precios bajos de la energía no generaron que la industria realizara acciones de ahorro energético. De hecho la intensidad energética en el sector manufacturero argentino aumenta más del 20% mientras que en la región se aprecia, en promedio, una caída en el uso de la energía como proporción del producto industrial. Esto deja al descubierto que los precios de la energía empleados por el sector industrial en el país han sido comparativamente muy bajos. El estudio concluye que el sector industrial no vería afectado el nivel de utilidades del que hoy goza, si los precios del gas y electricidad que consume fuera a nivelarse con el precio promedio que estos energéticos tienen en la región. En ese sentido, lo que propone el trabajo es un juego de “sintonía fina”, entre productividad, crecimiento del costo laboral y mejoras en la eficiencia energética para dar lugar a una mejora gradual y sostenida de los precios de la energía hasta alcanzar los niveles de precios promedio de la región.

Fuente: IAPG

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