Impacto económico del huracán Harvey

 Harvey será recordado como una de las tormentas más destructivas en la historia de Estados Unidos

 Las pérdidas brutas podrían alcanzar los 60 mil millones de dólares, lo que desacelerará el PIB real de Texas en más de 1%

 Sin embargo, el impacto económico neto será modesto una vez finalizada la reconstrucción

 El mayor desafío para Houston es mantener su atractivo a largo plazo

Tras arrasar el estado de Texas, el huracán Harvey, uno de los más grandes y devastadores en la historia de Estados Unidos, continúa devastando el área de Corpus Christi-Houston-Galveston generando una destrucción catastrófica, pérdidas humanas e inundaciones sin precedentes. Al llegar a tierra, los vientos superaban los 210 km/h, lo que lo convierte en un huracán de categoría 4, siendo el décimo octavo huracán más fuerte en tierra en EEUU desde 1851 y el noveno más devastador en Texas. Con todo, es probable que Harvey sea recordado por ser el ciclón tropical más húmedo de la historia de Estados Unidos, que ha dejado más de 34 billones de litros de agua a lo largo de la costa de Texas y más de un metro y medio de agua en áreas aisladas. Conforme la zona empieza a recuperarse en las semanas, meses y años venideros, existe un temor cada vez mayor acerca de la repercusión que el huracán Harvey tendrá sobre la economía regional y nacional. Las tormentas de esta magnitud pueden resultar devastadoras para las economías locales, lo que se traduce en importantes daños económicos y físicos. Así ocurrió con el huracán Katrina (2005) y la super tormenta Sandy (2012), que dejaron pérdidas materiales por valor de aproximadamente 160 mil millones y 70 mil millones de dólares (mmd), respectivamente. Por regla general, las pérdidas brutas por desastres naturales pueden dividirse en pérdidas de valor del stock de capital y pérdidas de flujos de inversión a corto plazo. Las pérdidas netas tienen en cuenta las ganancias derivadas de la actividad de reconstrucción. En cuando al valor añadido, la destrucción del stock de capital (viviendas, propiedades comerciales, infraestructuras e inventarios) por sí sola no reduce el nivel de la producción o los ingresos actuales. Sin embargo, sí reduce la riqueza, el valor de los servicios del stock de capital y los ingresos tributarios, principalmente los impuestos sobre la propiedad. Esto a su vez provoca una reducción de los ingresos, el consumo, el comercio y la inversión, lo que merma el nivel de la actividad económica, sobre todo a corto plazo. Mientras tanto, la caída inmediata de los flujos de inversión a corto plazo reduce el nivel de actividad económica debido a que se trabajan menos horas, se reducen los ingresos, las ventas, la producción, los ingresos fiscales y el comercio. Además, dado que los efectos directos también tienen repercusiones secundarias en diferentes sectores, el impacto negativo total se incrementa.

Fuente: BBVA Research

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