Gasto público y déficit fiscal: To be or not to be

Apenas asumió el gobierno levantó el cepo cambiario, acordó con los fondos buitres e inició el camino de una estrategia gradual en el campo fiscal, bajando simultáneamente los impuestos a las exportaciones y ganancias, y el gasto público en subsidios económicos.

Esta estrategia fiscal no convenció a los sectores “amigos del gobierno” que insistían en un ajuste fiscal más audaz para asegurar la sustentabilidad del gobierno no solo mirando al corto placismo de las elecciones del 2017 sino también

extendiendo la mirada a lo largo de sus cuatro años de gobierno.

Los resultados económicos de la estrategia oficial en su primer año no ayudan a convencer a los más escépticos. Terminamos el 2016 con una inflación cercana al 40% y una caída del 2,7% en el PBI.

Sin embargo, a regañadientes “los amigos del gobierno” aceptaban que profundizar el ajuste fiscal implicaba asumir riesgos en las elecciones del 2017 y que el amplio acceso al mercado financiero internacional aseguraba cierta reactivación en los meses previos a las elecciones. También reconocían las contradicciones entre la política fiscal y la monetaria.

Estas eran los principales puntos en discusión hasta el triunfo electoral de Donald Trump el 8 de noviembre. A partir de entonces se instala la tesis de que la Argentina va a ser perjudicada no solo por el aumento en las tasas de interés internacionales, sino que ya no va a ser tan fácil y amplio el acceso al mercado financiero internacional.

Fuente: Econometrica

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