FED: El gradualismo es internacional

En diciembre del 2008, el comité de política monetaria de la Reserva Federal de los Estados Unidos decidió la última reducción de tasa de referencia posible. La economía estadounidense (y mundial) se encaminaba a atravesar la mayor crisis económica luego de la Gran Depresión del año 1930 y la política monetaria actuaba de manera contracíclica reduciendo el costo del crédito hasta el mínimo posible, llevando la tasa de referencia al rango de 0%-0,25%. Solo después de siete años de tasa de interés prácticamente nula, se decidió que podía darse inicio a una muy gradual normalización de la política monetaria de la FED y, en diciembre de 2015, se llevó a cabo un ajuste, al rango 0,25%-0,50%.

Un año más tarde, en diciembre de 2016 se avanzó en la segunda suba de tasas de 25 puntos básicos, en la reunión de marzo último se decidió una tercera suba y en la reunión que tuvo lugar en Washington esta misma semana se confirmó el camino de la normalización monetaria, subiendo una vez más el rendimiento y estableciendo la tasa de referencia en un máximo de 1,25%. Lo que queda claro con estas decisiones, y en base a las declaraciones de los integrantes del comité de política monetaria pero fundamentalmente de las declaraciones de la Presidente de la Fed, Janet Yellen, es que este proceso de normalización y suba de tasas se hará de manera gradual, cuidando el proceso de recuperación de la economía estadounidense y, aunque no se lo mencione, de la economía global también.

Los datos de la economía norteamericana, por su parte, señalan que no hay espacio para un avance más brusco en la suba de tasas. Al igual que la gran mayoría de los Bancos Centrales del mundo, la Reserva Federal tiene un doble objetivo: garantizar la estabilidad de precios en un target de inflación anual y lograr un determinado nivel de empleo. En el caso particular de la Fed, Yellen ha manifestado en reiteradas ocasiones que los objetivos eran lograr una inflación anual del 2% y un desempleo no mayor al 4,5%. Mientras que en un primer período la inflación parecía estar aumentando para lograr el objetivo de un alza de precios anual del 2%, la tasa de desempleo aún era alta. Hoy, al contrario, la tasa de desempleo ya se encuentra en línea con el objetivo buscado (en mayo marcó un mínimo en los últimos 16 años de 4,3%) pero la inflación ronda el 1,7%, con una tendencia descendente desde comienzo de año. Es decir que a la Reserva Federal no le está siendo fácil lograr los dos objetivos en simultáneo, situación que le imprimiría una mayor seguridad y determinación en la toma de decisiones de política monetaria.

Fuente: INVECQ

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