En EE.UU. y en Argentina, los cereales imploran por agua

La sequía combinada con bajas temperaturas en Estados Unidos le da un impulso a la cotización externa del trigo, mejorando la competitividad de los embarques argentinos. Mientras tanto, la falta de lluvias esparce el temor por la suerte de la nueva campaña maicera argentina y los compradores se apuran a asegurarse la provisión de la mercadería.

La suba en Estados Unidos mejora la competitividad local del trigo

De acuerdo a datos publicados por el USDA en su último informe de oferta y demanda, la producción global aumentó a un nuevo récord como consecuencia de incrementos en las cosechas de Argentina y Ucrania, estimadas en 18 y 27 millones de toneladas respectivamente.
El comercio internacional se encuentra en niveles récord. Por el lado de la importación, es destacable lo que ocurre con Indonesia, en donde el crecimiento económico aunado a un aumento poblacional lo posicionan como el principal importador mundial para la actual campaña comercial con una estimación de 12,5 MT. Con este nivel de importaciones superaría incluso a Egipto, históricamente el mayor comprador de este cereal al mundo. Desde la exportación, el USDA bajó las previsiones para Estados Unidos y la Unión Europea a causa de pérdidas de competitividad en sus precios. Este retroceso de estas dos potencias, dejó el camino libre para que Argentina, Canadá y Rusia avancen sobre las plazas internacionales como abastecedores del cereal.
En el mercado de Chicago, tal como muestra el gráfico adjunto, la tendencia alcista continuó en la semana y el futuro más cercano de trigo cerró el jueves a U$S 169,5/t, aumentando un 10% en el último mes.
El principal factor elemento de sostén para el cereal ha sido el clima adverso para el desarrollo del cultivo en las Planicies norteamericanas. En un informe publicado esta semana, el USDA recopila datos para las principales regiones productoras detallando que con la profundización de las condiciones secas y las variables marcas térmicas, las condiciones del trigo se han deteriorado y entre el 26 de noviembre y fines de enero la proporción del cereal en condiciones malas y muy malas ha aumentado del 10% al 79% en Oklahoma, del 14% al 44% en Kansas y del 7% al 28% en Colorado. Además, la combinación de menos área sembrada y rindes más bajos ubican la estimación de producción estadounidense de trigo para la campaña 2017/18 en 47,4 MT, el volumen más bajo en 15 años.
Como contracara en nuestro país las perspectivas para la nueva campaña comercial lucen sólidas. La suba externa del cereal mejoró la competitividad relativa de nuestras provisiones en comparación a EE.UU., potenciando las ventas externas a destinos más distantes de África Subsahariana y el Sudeste Asiático. Según fuentes oficiales, en la campaña 2017/2018 se llevaban comprados 10,06 MT de trigo al 7 de febrero, de las cuales el 18% fueron compradas por la industria y el 82% restante por exportadores. Este volumen supera por 1 millón de toneladas al de la campaña anterior a la misma altura del año, y la diferencia se explica casi exclusivamente por compras de exportación, tal como muestra el gráfico adjunto.
¿Qué sucede con el maíz? 
En el caso del maíz, las condiciones secas persisten en nuestro país y los pronósticos continúan siendo desalentadores para la cosecha de este cereal. Cada esperanza en las lluvias que vendrán es echada por tierra con acumulados que queda muy por debajo de lo previsto, si es que el lote efectivamente acaba por recibir algo de agua. El grueso de la zona núcleo continúa dominada por un centro de alta presión que no facilita la formación de lluvias generalizadas y abundantes, por lo que los pronósticos para lo que resta del mes continúan anunciando marcas por debajo de lo normal.
Mientras que el maíz de siembra temprana ya atravesó su período crítico de definición de rendimiento con lluvias inferiores a las deseadas, el de siembra tardía recién está ingresando en el ciclo crítico, con lo cual las lluvias en las próximas jornadas resultarán de vital importancia para la producción nacional del cereal. Sin embargo, los pronósticos no resultan muy alentadores, previéndose para todo lo que resta de febrero precipitaciones acumuladas por debajo de lo normal.
Frente a la incertidumbre productiva para lo que depare la campaña próxima, los exportadores han priorizado asegurarse la originación de mercadería. Así, las ventas comprometidas al exterior continúan muy por debajo de la media de los últimos años con menos de un millón de toneladas, en tanto que el sector exportador ya ha comprado en el mercado interno casi 7 millones de toneladas. De este modo, el stock “de libre disponibilidad” en manos de este eslabón de la cadena asciende a 6 millones de toneladas, por encima tanto de los cuatro millones y medio del ciclo comercial previo como de las 300.000 toneladas promedio de los últimos cinco años.
En las próximas semanas, de la mano de las lluvias y las marcas térmicas se terminará de decidir la suerte de la campaña gruesa argentina 2017/18, clave para el ingreso de divisas del país y la actividad económica a lo largo y a lo ancho del territorio nacional. La esperanza está puesta en que los pronósticos más aciagos resulten erróneos.
Fuente: BCR

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