En Cont@cto CHINA – Junio 2017

Cumbre de la OCS

La Organización de Cooperación de Shanghái (OCS) celebró durante el 8 y 9 de junio de 2017 su 17ª cumbre en Astana, capital de Kazajistán, país convertido en la bisagra euroasiática entre China y Rusia. El hecho descollante de dicha cumbre fue la incorporación a la Organización de India y Pakistán, las dos potencias nucleares vecinas y rivales.

Estas economías pasarán de la condición de observadores a miembros de pleno derecho en lo que será la primera ampliación de la OCS desde su fundación en 2001. Así, la OCS dejará de ser un foro que sólo agrupa a Rusia, China y cuatro antiguas repúblicas soviéticas de Asia Central –Kazajistán, Kirguistán, Tayikistán y Uzbekistán– para convertirse en una organización de ámbito continental que adquiere cada vez más competencias.

De sus seis miembros primigenios, la OCS pasa ahora a ocho integrantes, de los cuales cuatro son potencias nucleares: Rusia, China, India y Pakistán. Cabe aclarar que la adhesión de la India fue fuertemente impulsada por Rusia, mientras que la entrada de Pakistán fue respaldada principalmente por China. Con el ingreso de Pakistán y la India como miembros plenos, los países de la OCS concentrarán el 23% de la superficie terrestre, el 45% de la población mundial y una cuarta parte del Producto Interno Bruto global.

El antecedente a la Organización de Cooperación de Shanghái fue una organización intergubernamental denominada los Cinco de Shanghái, creada el 8 de abril de 1996 por los líderes de China, Rusia, Kazajistán, Kirguistán y Tayikistán. Uzbekistán ingresó en la organización en 2001 y desde junio de ese año su nombre ha sido “Organización de Cooperación de Shanghái” (OCS).

La OCS además tiene como observadores a Afganistán, Bielorrusia, Irán y Mongolia y, como socios de diálogo, a Armenia, Azerbaiyán, Camboya, Nepal, Turquía y Sri Lanka. En total, 10 países adicionales se encuentran en la lista de espera que deberán dosificar China y Rusia. El núcleo de la OCS fue eminentemente centroasiático durante 16 años, pero la Cumbre de Astana crea nuevos y significativos lazos geopolíticos y geoeconómicos al subcontinente indio (vía India y Pakistán, por extensión a Sri Lanka y Nepal), también al Cáucaso (Armenia y Azerbaiyán) y hasta Indochina (Camboya). La OCS es una organización política y de seguridad que conlleva, entre otras cosas, el intercambio de inteligencia, operaciones contra el terrorismo en Asia Central y acciones de cooperación contra el terrorismo cibernético.

Para los analistas regionales, la OCS no se crea como una “OTAN asiática”, sino como una unión de grandes estados asiáticos que poseen una enorme capacidad económica y militar -una especie de bloque multipolar-, que equilibra la hegemonía estadunidense y occidental, con grandes fuerzas estratégicas tendientes a la institucionalización del mundo multipolar. Siguiendo este razonamiento, si la OCS elabora una postura consolidada sobre la lucha antiterrorista significará un ambiente absolutamente diferente, por ejemplo, para resolver el conflicto sirio. Si la OCS dice “no” a algunas acciones de occidente, habrá que tenerla en cuenta.

Fuente: CERA

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