Empleo en América Latina y el Caribe

Textos seleccionados 2006-2017

Prólogo

Desde la publicación del documento La hora de la igualdad: brechas por cerrar, caminos por
abrir, en 2010, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) ha subrayado
que la desigualdad representa un obstáculo fundamental para el desarrollo de América Latina
y el Caribe. Ha señalado también que el trabajo es la “llave maestra” para la reducción de esa
desigualdad y, por lo tanto, una de las variables clave para el análisis del desarrollo económico
y social. En el documento mencionado se muestra que la profunda desigualdad que caracteriza
a la región está estrechamente vinculada con las diferentes brechas que se observan en los
mercados laborales y que afectan principalmente a determinados grupos de población. Para
reducir la desigualdad y la pobreza no solo importa la cantidad del empleo generado, es
necesario crear empleos de calidad.
En el documento Cambio estructural para la igualdad: una visión integrada del desarrollo,
publicado por la CEPAL en 2012, se relacionan las brechas y desigualdades del mercado laboral con
la heterogeneidad estructural del aparato productivo de la región. Se constatan mejoras laborales
y distributivas en el período de crecimiento económico relativamente elevado que se inició en la
segunda mitad de la década de 2000. Sin embargo, se argumenta que estas mejoras no fueron
suficientes para evitar un deterioro de la distribución funcional y que se ha producido una reducción
de la participación de los salarios en el valor agregado.
En Pactos para la igualdad: hacia un futuro sostenible, publicación de la CEPAL de 2014, se
profundiza el análisis estructural de la evolución de los mercados laborales, se analizan desigualdades
específicas, como las de género y étnica, que persisten en la región, y se subraya el potencial del
salario mínimo como instrumento para combatir la desigualdad en los ingresos. Asimismo, se propone
un “pacto para la igualdad en el mundo de trabajo” que establezca las bases de una institucionalidad
laboral que cumpla con el doble objetivo de favorecer un funcionamiento eficiente del mercado laboral
y proteger a los actores menos fuertes, y contribuya, entre otras cosas, a aumentar la productividad
y su apropiación equitativa.
Finalmente, en el documento de la CEPAL publicado en 2016, Horizontes 2030: la igualdad
en el centro del desarrollo sostenible, se destaca la dificultad persistente de los países para cerrar
las brechas estructurales que afectan a los mercados laborales —entre ellas, la de productividad— y
se sostiene que la revolución tecnológica en curso generará nuevos desafíos para estos mercados,
como la necesidad de nuevas cualificaciones.

La importancia del empleo se ha subrayado explícitamente en los Objetivos de Desarrollo
Sostenible (ODS), que orientan los esfuerzos de la comunidad internacional. En el ODS 8 se acordó
“promover el crecimiento económico sostenido, inclusivo y sostenible, el empleo pleno y productivo
y el trabajo decente para todos”. Sin embargo, los países de América Latina y el Caribe se enfrentan
a grandes desafíos para poder cumplir con este Objetivo. Tras producirse avances significativos a
partir de la primera mitad de la década de 2000, en los últimos años la situación en los mercados
laborales de muchos países de la región se ha deteriorado y los ha alejado del cumplimiento de las
metas establecidas en el ODS 8. La CEPAL estima que, entre 2014 y 2017, la tasa de desempleo
abierto urbano habría aumentado 2,5 puntos porcentuales, lo que implica que, solo en las zonas
urbanas, casi 23 millones de personas no pueden acceder a un empleo. Además, los empleos que
se generan en este contexto suelen ser de baja calidad y se ha avanzado muy poco en la reducción
de las disparidades, ya que las tasas de desempleo de las mujeres y personas jóvenes siguen
superando marcadamente a las de hombres y adultos. Por otra parte, la región debe asimilar los
impactos de profundos cambios tecnológicos que tienen un gran potencial para mejorar la calidad
de vida de su población, pero que, al mismo tiempo, transformarán la estructura productiva y, con
ello, el empleo y las relaciones laborales. De estos desafíos surge la necesidad de que los países
de la región y sus actores sociolaborales fortalezcan las instituciones laborales para complementar
los esfuerzos realizados en el área de las políticas macroeconómicas y de desarrollo productivo.
Esperamos que los textos seleccionados en esta publicación contribuyan a una mejor
comprensión de los mercados laborales de América Latina y el Caribe y al desarrollo de políticas
que permitan avanzar en el cumplimiento del ODS 8.
Alicia Bárcena
Secretaria Ejecutiva
Comisión Económica para América Latina y el Caribe
(CEPAL)

Fuente: CEPAL

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