El mercado de derivados financieros en la Argentina

Los futuros y opciones como herramientas de cobertura para commodities

En los últimos años la moneda extranjera y la intermediación financiera han sido los objetivos de cobertura más relevantes. Se registra un aumento del volumen negociado de dinero en el mercado de derivados financieros.

Introducción
Las decisiones adoptadas en materia de política económica y financiera del gobierno
argentino surgido de las elecciones de 2015, marcaron un cambio sustancial con relación a las
medidas aplicadas por la anterior administración que condujeron al cierre de la economía local y a
un paulatino aislamiento de los mercados internacionales y de los centros de desarrollo. En este
contexto, hace dos años se inició un proceso en sentido contrario, es decir de apertura al mundo
aceptando el desafío de enfrentar riesgos y una mayor competitividad del sistema productivo y de
servicios. Como consecuencia de ello, se desarrollan nuevos instrumentos financieros acordes a los
objetivos trazados por las nuevas autoridades nacionales, lo que ha permitido un crecimiento
sustancial de los derivados financieros que, en los últimos diez años, ha casi cuadruplicado el
volúmen de dinero que este mercado mueve, pasando de alrededor de $ 77.000 millones en
diciembre de 2008 a casi $ 300.000 millones en junio de 2017, sin dejar de lado el pico alcanzado en
diciembre de 2015, de $ 265.000 millones, que pudo estar explicado por la incertidumbre de ese
momento en la economía argentina y el inminente cambio de gobierno.
Los productos derivados financieros, como son llamados por el Banco Central de la República
Argentina (BCRA), son instrumentos de uso generalizado en el mundo desarrollado. Se caracterizan
por permitir la cobertura o minimización de un riesgo asociado a un activo, el de interés (denominado
subyacente), y porque su valor depende de los cambios en el precio de éste. Si bien existe una gran
variedad de productos derivados financieros, los más conocidos son los futuros, forwards, opciones
y swaps; a los que en nuestro país deben añadirse las operaciones de pase1
.
Respecto a sus funciones, los derivados financieros tienen dos usos u objetivos básicos: la
administración o cobertura de riesgos y la especulación. Desde el punto de vista económico, los
efectos del uso de estos instrumentos son variados y dependientes de su finalidad. En términos
generales, y según especialistas en el tema2
, pueden identificarse al menos cuatro canales a través
de los cuales los derivados afectan el desarrollo económico: i) la inversión, ii) el progreso tecnológico, iii) el comercio internacional y iv) la rentabilidad. Mientras la inversión y la rentabilidad conforman el
nexo más importante entre estos instrumentos y la promoción del crecimiento económico, ya que es
por medio de los derivados financieros que las empresas e individuos pueden cubrirse de los riesgos
mejorando así sus perfiles de inversión y el pronóstico en sus ganancias; el progreso tecnológico y
el comercio internacional, que afectan al crecimiento desde las mejoras que imparten sobre la
productividad y la escala de producción de las empresas, se ven potenciados por los mismos al
ofrecer mayor previsibilidad.
La utilización de estos instrumentos como herramientas de cobertura es frecuente tanto en las
actividades de producción de bienes primarios como en la de elaborados (industria). En estos casos,
el uso de derivados financieros implica la celebración de un contrato de compra/venta de un bien con
el objetivo de minimizar o cubrirse de un riesgo asociado al mismo. Por ejemplo, la empresa
productora de aceite de soja, que demanda el grano de la oleaginosa como insumo principal para la
elaboración de ese producto, ante expectativas alcistas en el precio del grano podría hacer uso de
los derivados financieros y celebrar un contrato forward con su proveedor (el productor agrícola) para
cubrirse de la posible volatilidad. En otras palabras, estos instrumentos, al no conformar más que un
acuerdo entre partes para mantener fijo un valor futuro incierto (un precio, por ejemplo), buscan traer
previsibilidad a los negocios diversificando el riesgo que implica la incertidumbre y haciendo, en este
caso, que una de las partes asuma una fracción del riesgo que enfrenta la otra3
. Ello conlleva,
lógicamente, a la diversificación de los riesgos y a una mejora sustancial del resultado económico
agregado en general y de las actividades productivas en particular, ya que, de no existir, los planes
de producción se verían limitados por el grado de certidumbre o riesgo a asumir, elementos que
impactan de lleno en la rentabilidad actual y futura de las empresas y en sus proyectos o forecasts
de producción (riesgos asociados, por ejemplo, a las fluctuaciones cambiarias, de precios y/o de
tasas de interés). La merma en los niveles de incertidumbre atados a los negocios y emprendimientos
que tiene lugar como resultado de lo anterior, termina traduciéndose en mayores inversiones y en
mejoras que repercuten sobre la productividad (y rentabilidad).
Por otro lado, y a diferencia de lo anterior, el uso de estos instrumentos con motivo especulativo
puede causar un daño a la economía tanto desde el punto de vista sectorial como agregado. En
estos casos, el individuo o la empresa no buscan cubrir o minimizar un riesgo sino que, al contrario,
hacen uso de estos instrumentos para obtener un beneficio derivado del arbitraje o del spread
producto de la diferencia entre los precios acordados entre una posición (comprador) y otra
(vendedor). Es por ello que el marco normativo y la regulación que pese sobre estos instrumentos
debe ser tan sólido como para limitar su uso como fuente de especulación (en especial aquellos
instrumentos que se negocian por fuera del ámbito de las mercados organizados, denominados OTC
-over the counter-) y, a la vez, lo suficientemente permeable para no restringir los beneficios que
potencialmente deriven de su uso como herramientas de cobertura.
En este documento se intenta mostrar de manera sucinta el desempeño reciente del mercado
argentino de productos derivados financieros, con especial énfasis en el comportamiento de los
últimos años de los contratos futuros y opciones; y la cobertura que éstos han provisto a la volatilidad
esperada en el precio de las materias primas. Las estadísticas de estos instrumentos fueron obtenidas del BCRA (informes de Productos Derivados Financieros)4 y de los organismos
encargados de operar con estos productos, principalmente en lo referido a contratos de futuros y
opciones utilizadas en el sector agrícola, es decir los Mercados a Término de Rosario (ROFEX) y
Buenos Aires (MATBA).

Fuente: KPMG

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